Teherán advirtió que atacará el sitio nuclear de Dimona si Washington e Israel intentan un cambio de régimen, en plena campaña aérea conjunta y con tensión regional.
Advertencia iraní sobre Dimona en medio de la ofensiva aérea conjunta
Irán afirmó que atacará el sitio nuclear israelí de Dimona si Israel y Estados Unidos intentan un cambio de régimen en la República Islámica, según informó ISNA al citar a un funcionario militar. La advertencia llegó al quinto día de una campaña aérea conjunta estadounidense-israelí contra Irán. Ambos países sostuvieron que la ofensiva busca impedir que Irán desarrolle una bomba nuclear y destruir su programa de misiles balísticos de largo alcance.
Israel, además, alentó a los iraníes a derrocar a su régimen, mientras Estados Unidos señaló que vería con buenos ojos un giro de esa naturaleza. En ese marco, el Centro de Investigación Nuclear del Néguev Shimon Peres, cerca de la ciudad de Dimona, se considera esencial para el largamente sospechado programa de armas atómicas de Israel. Israel no confirma ni niega poseer armas nucleares. El sitio, en el Néguev meridional, figura entre los más protegidos del país.
Entre esas protecciones se incluyen medidas que, según se cree, abarcan toda la gama de los sistemas de defensa antiaérea de Israel. Como respuesta a la campaña, Irán disparó misiles contra países de la región que albergan bases estadounidenses y también contra Israel, donde los ataques causaron 10 muertos. Tres ataques con misiles durante la noche del miércoles obligaron a millones de israelíes a correr hacia refugios antiaéreos, sin que se registraran heridos.
El organismo de vigilancia nuclear de la ONU, el OIEA, afirmó que las instalaciones iraníes que albergan material nuclear no sufrieron daños en los combates recientes y que no existe riesgo de fuga radiactiva. La situación se desarrolla en paralelo con movimientos diplomáticos y militares vinculados al control de rutas estratégicas, mientras Washington y Teherán mantienen una escalada de acciones y advertencias. En ese contexto, los ataques y la defensa antiaérea se convirtieron en un elemento central del pulso regional.
Elementos clave de la escalada y los objetivos declarados
- Irán advirtió que atacará Dimona si Israel y Estados Unidos impulsan un cambio de régimen en la República Islámica.
- Washington e Israel dijeron que buscan impedir una bomba nuclear iraní y destruir el programa de misiles balísticos de largo alcance.
- Los ataques iraníes incluyeron misiles contra países con bases estadounidenses y contra Israel, con 10 muertos reportados.
- Tres ataques nocturnos del miércoles enviaron a millones de israelíes a refugios antiaéreos sin heridos registrados.
- El OIEA indicó que las instalaciones iraníes con material nuclear no sufrieron daños y que no hay riesgo de fuga radiactiva.
Planes de EE. UU. para el estrecho de Ormuz y avances de la operación

Estados Unidos trabaja en planes para asegurar el estrecho de Ormuz en medio de la guerra con Irán, según dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Durante una rueda de prensa, Leavitt declaró que la Operación Epic Fury, como Washington denomina la campaña, garantizará que Irán ya no podrá restringir el libre flujo de energía. La portavoz afirmó que esa vía navegable controla aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo.
Leavitt señaló que, como dijo el Departamento de Guerra esa mañana, Estados Unidos espera alcanzar un dominio completo y total sobre el espacio aéreo iraní en las próximas horas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo antes que ese control llegaría en una semana. Leavitt añadió que Estados Unidos destruyó más de 20 barcos iraníes, lo que duplicó el número con respecto a dos días antes.
Consultada por versiones sobre un posible armamento a combatientes kurdos contra Irán, negó esa posibilidad y sostuvo que el presidente Donald Trump solo habló recientemente con líderes kurdos sobre la base estadounidense en el norte de Irak. Informes de prensa indicaron que Estados Unidos conversa con kurdos iraníes para combatir a fuerzas de seguridad de Irán con el objetivo de permitir un levantamiento popular contra el régimen.
Esos reportes aludieron a que, en enero, el gobierno reprimió con brutalidad protestas antigubernamentales y mató a miles. Leavitt no descartó la presencia de tropas terrestres en Irán, pero dijo que no figuran en el plan en este momento. Además, afirmó que Trump debate con sus asesores qué papel podría tener Estados Unidos en Irán tras la campaña militar, con el foco principal puesto en el éxito de la operación.
Debate político en Washington y fricciones con España por bases militares

Leavitt defendió los objetivos estadounidenses de la guerra aérea conjunta en medio de críticas por la falta de pruebas sobre una amenaza inminente directa para Estados Unidos. Afirmó que la decisión de lanzar la operación se basa en un efecto acumulativo de diversas amenazas directas que Irán planteó a los Estados Unidos de América. También describió a Irán como un régimen terrorista forajido que ha amenazado a Estados Unidos, a sus aliados y a su pueblo durante 47 años.
Trump rechazó versiones que indicaban que Israel empujó a Estados Unidos al conflicto, mientras su administración ofrecía relatos dispares y enfrentaba críticas de algunos simpatizantes y de demócratas que lo acusaron de iniciar una guerra de elección. Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada a principios de esa semana mostró que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba los ataques y que cerca de la mitad cree que Trump está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar.
El sondeo indicó además que esa opinión incluye a uno de cada cuatro republicanos. En paralelo, Leavitt dijo que la inteligencia estadounidense monitorea informes sobre Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo iraní asesinado, como uno de los principales favoritos para sucederlo. Señaló que las agencias de inteligencia analizan esos reportes y que habrá que esperar para ver cómo evoluciona la sucesión.
Leavitt también anunció que España aceptó cooperar con el ejército estadounidense después de que Trump arremetiera contra Madrid por no permitir el uso de sus bases para lanzar ataques contra Irán. Sin embargo, funcionarios españoles negaron que el país haya cambiado de postura sobre la guerra y reiteraron que sus bases no se utilizarán como parte de la campaña. La discrepancia dejó expuesto un choque político sobre el alcance del apoyo europeo.
