Los ataques iraníes alcanzaron a los seis miembros del CCG y dañaron activos militares, turísticos y energéticos, mientras crece la coordinación de defensa con Estados Unidos e Israel.
Misiles y drones iraníes golpean a todos los miembros del CCG
Tras décadas de maniobras diplomáticas para evitar un choque directo con Irán, los estados del Golfo recibieron ataques con misiles balísticos y drones lanzados desde Teherán. El alcance incluyó a Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, todos integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo. El impacto alcanzó objetivos militares y también áreas vinculadas al turismo y a la energía.
Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron durante el fin de semana una campaña de bombardeos contra el régimen iraní, distintas estimaciones sostienen que Irán disparó más proyectiles hacia sus vecinos del Golfo que hacia el propio Israel. Los daños afectaron activos militares estadounidenses y sitios económicos sensibles en la región. La ofensiva amplificó la percepción de vulnerabilidad en países que apostaron por reducir tensiones mediante contactos diplomáticos.
Según datos del Instituto Israelí de Estudios de Seguridad Nacional publicados el miércoles, Irán lanzó más del doble de misiles y cerca de 20 veces más drones hacia los estados del Golfo que hacia Israel. Emiratos Árabes Unidos y Kuwait afrontaron casi 200 misiles balísticos cada uno, de acuerdo con esas cifras. La comparación reforzó la idea de que Teherán busca maximizar presión regional, más allá del frente directo con Israel.

Con esa dinámica, Irán intenta infligir suficiente dolor a vecinos árabes y a otros países más lejanos para que presionen al presidente estadounidense Donald Trump y pongan fin a la guerra. Sin embargo, la estrategia no logró resultados hasta ahora y puede volverse en su contra, al empujar al Golfo hacia una cooperación de seguridad más estrecha con Israel. Para Israel, los ataques refuerzan el argumento sobre la amenaza regional del régimen iraní.
Datos clave sobre el volumen de ataques y los impactos regionales
- Los ataques alcanzaron a Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, todos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo.
- Estimaciones citadas en el texto señalan que Irán disparó más misiles y drones contra el Golfo que contra Israel desde el inicio de la campaña de bombardeos de EE. UU. e Israel.
- El Instituto Israelí de Estudios de Seguridad Nacional informó que Irán lanzó más del doble de misiles y cerca de 20 veces más drones hacia el Golfo que hacia Israel.
- Emiratos Árabes Unidos y Kuwait afrontaron casi 200 misiles balísticos cada uno, según los datos mencionados.
- Los daños incluyeron activos militares estadounidenses y sitios turísticos y energéticos en la región.
Cooperación con Israel y Estados Unidos ante una amenaza compartida
Israel sostuvo durante años que los programas de armamento iraní amenazan a Israel y a toda la región, y los ataques de esta semana reforzaron esa afirmación. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel afirmó que el hecho de que países árabes y aliados árabes recibieran ataques demuestra que el régimen iraní no representa una amenaza solo para Israel. Esa lectura impulsa argumentos a favor de cooperación del Golfo con Israel en materia de seguridad.
Aun así, resulta difícil verificar hasta qué punto Israel proporciona asistencia militar o civil a los países del Golfo para contrarrestar la amenaza. El portavoz evitó precisiones y dijo que Israel hace todo lo posible para cumplir el objetivo de la operación junto con sus amigos estadounidenses. La unidad del portavoz de las FDI también declinó comentar sobre posibles apoyos.

En paralelo, circularon informes no confirmados sobre apoyo israelí en el terreno. Medios en hebreo informaron, sin verificación, que Israel envió un equipo del Comando del Frente Interno a Emiratos Árabes Unidos para apoyar la preparación ante emergencias. Esa cooperación enfrenta menos costos políticos con los EAU y Bahréin, que normalizaron relaciones con Israel mediante los Acuerdos de Abraham de 2020, promovidos por Estados Unidos.
Con Qatar, la asistencia se vuelve mucho más explosiva políticamente, según Ariel Admoni, del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén. Durante la guerra de Israel con Hamás en Gaza, los vínculos entre Israel y Qatar se tensaron por los lazos de Doha con el grupo terrorista y por su condena de la conducta militar israelí. Admoni sostuvo que ninguna de las dos partes tolera siquiera rumores de ayuda mutua, pese a compromisos de seguridad estadounidenses.
Defensa regional, rol de CENTCOM y límites diplomáticos del Golfo
Un alto funcionario israelí anónimo dijo al canal público Kan que Israel mantiene conversaciones sobre la posibilidad de proporcionar defensa a activos estadounidenses en el Golfo, con el fin de ayudar en el esfuerzo defensivo de Estados Unidos. A la vez, la coordinación entre CENTCOM y las FDI alcanzó un nivel sin precedentes. Esa evolución puede sentar bases para una coalición estratégica ad hoc con Israel, con cooperación en defensa civil, antiaérea e inteligencia.

Elementos de ese esquema aparecieron durante el esfuerzo defensivo guiado por CENTCOM frente a dos ataques iraníes con drones y misiles contra Israel en 2024, con participación de varios países árabes. La guerra actual, según Eran Lerman, vicepresidente del JISS y exsubdirector del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, crea una base estratégica compartida entre Israel y el Golfo. Para él, la coyuntura abre una oportunidad para fortalecer la coordinación y los objetivos comunes.
Estados Unidos mantuvo un papel central en la seguridad del Golfo y ese rol se volvió más visible durante la guerra. Las solicitudes de más interceptores se dirigirían principalmente a Washington, y varios estados del Golfo dependen de sistemas estadounidenses, incluidos los interceptores Patriot. Qatar y los EAU dependen de esos sistemas en un grado significativo, mientras Estados Unidos mantiene bases militares importantes en toda la región y busca asegurar suministros energéticos.
A pesar de la amenaza compartida, los estados del Golfo no cambiaron de forma fundamental su enfoque diplomático hacia Teherán ni hacia Jerusalén. Varios gobiernos convocaron a embajadores iraníes para exigir explicaciones, pero no los expulsaron por completo ni congelaron vínculos. Los países parecen intentar coordinar una respuesta regional unificada, sin escalar tensiones. Admoni señaló que las divisiones internas del Golfo, sobre cómo cada uno ve a Israel, persisten pese al ataque común.
