Las espirales blancas que a veces se observan en el cielo tras el paso de aviones de combate tienen una explicación en la física atmosférica y en la forma en que operan estas aeronaves durante determinadas misiones. El fenómeno se produce por las llamadas estelas de condensación, conocidas como contrails, nubes artificiales que se generan a gran altitud.
Estas estelas aparecen cuando el vapor de agua caliente expulsado por los motores a reacción entra en contacto con el aire extremadamente frío de las capas altas de la atmósfera. A esas alturas, donde la temperatura puede descender por debajo de los 40 grados Celsius bajo cero, el vapor se congela de inmediato y forma diminutos cristales de hielo visibles desde el suelo como largas líneas blancas.

La característica forma en espiral se explica por la trayectoria que siguen los aviones durante ciertas misiones. En patrullas o tareas de defensa aérea, los cazas suelen volar en circuitos circulares repetidos sobre una misma zona.
Cada vez que la aeronave completa un giro deja una nueva estela. Sin embargo, los vientos que soplan a gran altitud desplazan las estelas anteriores de forma lateral. Al continuar el avión describiendo círculos, cada nueva línea se forma ligeramente desplazada respecto a la anterior.

La combinación del movimiento circular del avión y el arrastre del viento termina creando una figura similar a un resorte o espiral en el cielo, en la que cada anillo parece seguir la trayectoria del anterior. Estas formaciones pueden permanecer visibles durante varios minutos, dependiendo de la temperatura, la humedad y la intensidad del viento en esas capas de la atmósfera.
