Dos influyentes clérigos iraníes pidieron acelerar la designación de un nuevo líder supremo tras el asesinato del ayatolá Ali Jamenei, según informaron medios estatales iraníes.
Las declaraciones reflejan inquietud dentro de sectores del estamento religioso ante la posibilidad de que el poder permanezca temporalmente en manos de un consejo de tres miembros, como establece la Constitución mientras se elige al sucesor.
El gran ayatolá Naser Makarem Shirazi, una de las autoridades religiosas más influyentes del país, afirmó que el nombramiento debe realizarse con rapidez para “ayudar a organizar mejor los asuntos del país”, de acuerdo con reportes difundidos por la prensa estatal.
La semana pasada, dos altas autoridades chiíes emitieron además fatwas, decretos religiosos, en las que instaron a los musulmanes de todo el mundo a vengar la muerte de Jamenei. Makarem Shirazi declaró que es un deber religioso para los musulmanes actuar “hasta que el mal de estos criminales sea erradicado del mundo”.
Otro influyente clérigo, el gran ayatolá Hosein Nuri Hamedani, también pidió a la Asamblea de Expertos —el órgano religioso encargado de elegir al líder supremo— que acelere el proceso de selección del sucesor.
Tras la muerte de Jamenei, y según lo establecido por la Constitución iraní, el poder del líder supremo quedó temporalmente en manos de un consejo formado por tres figuras: el presidente del país, un clérigo de alto rango y el jefe del poder judicial.
La Constitución establece que la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 miembros, debe elegir al nuevo líder supremo en un plazo máximo de tres meses. Sin embargo, la guerra en curso genera dudas sobre la rapidez con la que el órgano podrá reunirse formalmente.
Fuentes citadas por medios iraníes señalaron que algunos clérigos ya han iniciado consultas a través de reuniones en línea. Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país debería tener un papel en la elección del nuevo líder iraní, una propuesta que Teherán rechazó.
