El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reunió este lunes por la tarde al ministro de Defensa, Israel Katz, y a los jefes de seguridad, en medio de una evaluación interna que apunta a un posible quiebre del régimen iraní, según informó Channel 12.
De acuerdo con ese medio, en el Gobierno israelí crece el optimismo sobre el efecto de la campaña contra Teherán. Un alto funcionario citado por la cadena afirmó que no existe un plazo fijado para la operación. “No hay una fecha límite para la campaña”, señaló. Añadió que mientras disminuya el costo sobre el frente interno y no haya muertos estadounidenses, Israel y Estados Unidos mantendrán la ofensiva con toda su intensidad.
Funcionarios israelíes consideran que, si la campaña se prolonga, la caída del régimen iraní entra dentro de los escenarios posibles. “Somos optimistas sobre la capacidad de provocar el colapso del régimen”, dijo un responsable de seguridad citado por Channel 12.
La misma fuente aseguró que la estructura de poder en Irán atraviesa un deterioro progresivo. “Está siendo cazado todos los días. Está siendo devorado lentamente desde dentro”, afirmó. Según su versión, dentro del régimen hay confusión y disputas por el poder que no se veían desde hace décadas.
El funcionario también sostuvo que Rusia y China se han alejado de Teherán y que no muestran intención de intervenir. A eso sumó el aislamiento regional, la presión económica y las sanciones internacionales. “Este régimen está perjudicando a sus vecinos y hay países que gradualmente han cortado lazos con él”, declaró.
Pese a ese diagnóstico, la misma fuente advirtió que un eventual derrumbe del régimen todavía no es un hecho inmediato. “Aparentemente parece estar lejos, pero podría llegar en un instante”, afirmó.
Según Channel 12, las autoridades israelíes detectan profundas diferencias entre altos cargos iraníes, en especial entre el presidente Masoud Pezeshkian y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. También identifican una desconexión entre la cúpula militar y las fuerzas desplegadas sobre el terreno, además de falta de coordinación en la toma de decisiones dentro del liderazgo iraní.
