Irán podría tener todavía una vía para acceder y trasladar uranio altamente enriquecido que se creía sepultado tras los bombardeos de Estados Unidos contra la instalación nuclear de Isfahán en junio pasado, según un informe publicado por The New York Times.
El diario sostuvo este sábado, con base en entrevistas con funcionarios estadounidenses que pidió no identificar, que las agencias de inteligencia de Estados Unidos concluyeron que existe ahora un “punto de acceso muy estrecho” por el que ese material podría ser recuperado.
“Punto de acceso muy estrecho”.
De acuerdo con la publicación, los servicios de espionaje de Washington mantienen vigilancia constante sobre la planta de Isfahán y consideran que detectarían cualquier intento iraní de mover el uranio enriquecido. El informe añade que funcionarios estadounidenses llevan semanas discutiendo alternativas para asegurar ese material.
Desde los ataques lanzados en junio por Estados Unidos e Israel, Irán ha rechazado mostrar qué ocurrió con sus reservas de uranio altamente enriquecido y tampoco ha permitido el acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica a los lugares donde se realizaba el enriquecimiento.
En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que no excluye enviar tropas terrestres a Irán para asegurar las reservas de uranio enriquecido del país. “En algún momento quizá lo hagamos. Eso sería algo estupendo”, declaró ante periodistas durante una rueda de prensa a bordo del Air Force One. “No hemos ido a por ello, pero es algo que podríamos hacer más adelante”.
“En algún momento quizá lo hagamos. Eso sería algo estupendo”.
Trump también rechazó descartar, en términos generales, el uso de tropas en tierra. “¿Podría haberlas? Posiblemente, por una razón muy buena; tendría que ser una razón muy buena”, dijo. Después añadió que, si Washington llegara a dar ese paso, Irán estaría “tan diezmado” que no podría combatir en el terreno.
Vigilancia sobre Isfahán y debate en Washington por el uranio enriquecido

Parte de los críticos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el sábado pasado, sostienen que una campaña aérea por sí sola difícilmente cumplirá los objetivos declarados de destruir la capacidad militar iraní e impedir que el país fabrique una bomba nuclear.
La semana pasada, un alto funcionario estadounidense indicó que los objetivos de Washington en sus conversaciones con Teherán incluían que Irán entregara todo su uranio altamente enriquecido y que las tres instalaciones nucleares alcanzadas por Estados Unidos el año pasado —Natanz, Fordo e Isfahán— quedaran desmanteladas de forma permanente.
En la misma línea, el enviado estadounidense Steve Witkoff, uno de los negociadores centrales en la ronda reciente de contactos, afirmó la semana pasada que los principales negociadores iraníes presumieron de contar con suficiente uranio altamente enriquecido como para fabricar 11 bombas nucleares.
Otro reporte, difundido este sábado por Axios y atribuido a cuatro fuentes conocedoras de las conversaciones, señaló que Estados Unidos e Israel han discutido el eventual envío de fuerzas especiales para asegurar la reserva de uranio altamente enriquecido en una fase posterior de la guerra.

Tras los ataques en Isfahán de la semana pasada, el OIEA informó el miércoles que había detectado daños en dos edificios próximos al sitio nuclear, pero precisó que no había afectaciones en instalaciones que almacenaran material nuclear y que, en ese momento, no existía riesgo de liberación radiológica.
Un informe del OIEA divulgado a finales de febrero, un día antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran una nueva serie de ataques contra Irán, aportó además nuevos datos sobre la actividad en Isfahán. Diplomáticos habían señalado que buena parte del uranio más enriquecido de la República Islámica estaba almacenado en un complejo de túneles en esa zona.
OIEA e imágenes satelitales sobre los túneles y reservas en Isfahán
Por primera vez, ese documento confirmó que en el lugar se había guardado material enriquecido al 20% y al 60%. El organismo indicó además que, a través de imágenes satelitales, había detectado “actividad vehicular regular alrededor de la entrada al complejo de túneles en Isfahán en el que se almacenaba uranio enriquecido al 20% y al 60% de U-235”.
A eso se sumó un informe de febrero del Institute for Science and International Security, con sede en Washington, basado también en imágenes satelitales. Ese análisis concluyó que todas las entradas a los túneles del sitio nuclear de Isfahán habían quedado enterradas, una condición que “ayudaría a amortiguar cualquier posible ataque aéreo” y que además dificultaría el acceso por tierra en una incursión de fuerzas especiales destinada a incautar o destruir cualquier reserva de uranio altamente enriquecido que permaneciera en el interior.
