La moneda de Egipto cayó a un mínimo histórico y pasó la barrera de las 52 libras por dólar, en medio del deterioro económico que provoca la guerra en Oriente Medio sobre el país más poblado de la región y vecino meridional de Israel.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán se ha propagado por el Golfo y otras zonas cercanas, con efectos directos sobre los mercados energéticos y las rutas del comercio internacional. La guerra también ha frenado casi por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso clave para cerca de una quinta parte del petróleo que se mueve en el mundo.
La presión externa golpea a Egipto aunque su territorio no haya quedado atrapado de forma directa en los combates. El presidente Abdel-Fattah el-Sissi dijo la semana pasada que el país atravesaba un “estado de casi emergencia” y alertó sobre una nueva oleada de presiones inflacionarias.
Uno de los impactos más delicados se concentra en el canal de Suez. La escalada bélica ha empujado a parte de las navieras a modificar sus rutas y alejarse de esa vía, una de las principales fuentes de divisas para la economía egipcia.
El país, fuertemente dependiente de las importaciones, ya había mostrado en crisis anteriores una alta vulnerabilidad ante los movimientos del tipo de cambio. Esa fragilidad vuelve ahora al centro de la escena con la depreciación de la libra.
La inflación, que en enero marcó 11,9 %, había llegado a rozar el 40 % en agosto de 2023 durante una severa crisis económica. Desde entonces, esa situación perdió intensidad en parte por un rescate superior a los 50.000 millones de dólares, financiado sobre todo por Emiratos Árabes Unidos.