Los mercados bursátiles de todo el mundo sufrieron fuertes caídas por el temor a que la economía global no soporte un alza brusca del petróleo, cuyos precios llegaron por momentos a rozar los 120 dólares por barril, su nivel más alto desde hace cuatro años.
En Wall Street, el S&P 500 perdió 1,3% después de cerrar su peor semana desde octubre. El Promedio Industrial Dow Jones retrocedía 721 puntos, o 1,5%, a las 9:35 a. m. del Este, mientras el Nasdaq Composite bajaba 1,2%.
La presión también golpeó a las plazas europeas y asiáticas, que registraron pérdidas aún mayores. Desde que comenzó la guerra con Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel, la principal preocupación en los mercados financieros ha sido cuánto más puede subir el petróleo y durante cuánto tiempo permanecerá en esos niveles.
Más temprano, el barril de crudo Brent, referencia internacional, llegó brevemente a 119,50 dólares. No alcanzaba ese precio desde el verano posterior a la invasión rusa de Ucrania en 2022, otro episodio militar que elevó el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de petróleo.
Un encarecimiento prolongado del crudo amenaza con agravar la presión sobre los hogares, ya golpeados por la inflación. También encarece los costos de las empresas, tanto por combustible como por el traslado y almacenamiento de mercancías y servicios.
Ese escenario alimenta el riesgo de estanflación para la economía global, una combinación de crecimiento débil con inflación alta.
Pese al salto inicial, el petróleo moderó parte de sus ganancias después de comentarios sobre una posible respuesta coordinada de algunas de las mayores economías del mundo para contener el encarecimiento del crudo.
El Brent retrocedió a 101,76 dólares por barril, aunque todavía se mantenía 9,8% por encima del cierre del viernes. El crudo de referencia en Estados Unidos subía 9,6%, hasta 99,59 dólares, después de haber tocado brevemente los 119,48 dólares.
