Israel no ha identificado un reemplazo viable para el régimen iraní en plena campaña de bombardeos que impulsa junto con Estados Unidos contra la República Islámica, según declaró a The Washington Post un alto funcionario israelí bajo condición de anonimato.
El funcionario, citado por el diario como una fuente con conocimiento de la planificación y la estrategia de la guerra contra Irán, expresó dudas sobre la conveniencia de empujar una caída del régimen sin un plan definido para el día después. “No vemos a nadie que pueda reemplazar al régimen”, dijo en una entrevista telefónica. “No estoy seguro de que nos convenga luchar hasta que el régimen sea derrocado… Nadie quiere una historia interminable”.
De acuerdo con el reporte, la fuente consideró que la estructura centralizada de mando y control iraní mostraba señales de debilitamiento y algunas fisuras internas, pero matizó que no existe evidencia de un colapso inminente. También rechazó como opción sólida la idea de armar a los kurdos u otras minorías, al estimar que esa estrategia podría alejar a la mayoría de la población iraní.
Pese a esas reservas, el funcionario sostuvo que la ofensiva está cerca de cumplir sus metas principales. Entre ellas mencionó la destrucción de lo que queda del programa nuclear iraní, de los arsenales de misiles balísticos y de las fábricas de armamento, además de la eliminación de mandos de las fuerzas militares, de inteligencia y de seguridad interna. No ofreció, sin embargo, un calendario para completar esos objetivos.
Ante las dificultades que implica un eventual derrocamiento del régimen, la misma fuente planteó una posible salida a la operación una vez que Israel alcance sus fines militares. “Por supuesto, deseamos derrocar al régimen, pero ese no es el único desenlace”, afirmó. Añadió que, una vez neutralizados los principales objetivos castrenses, Israel considerará cumplidas sus metas y que Irán, aunque no se rendirá, podría transmitir mensajes para aceptar un alto el fuego bajo condiciones de Estados Unidos.
El funcionario también advirtió contra el riesgo de que Israel quede atrapado en un conflicto prolongado con Hezbolá en Líbano. Señaló que su país está dispuesto a dialogar con autoridades libanesas para pactar un cese del fuego y remarcó que, aunque tropas israelíes operan en el sur libanés contra la fuerza de élite Radwan, no existe un plan para lanzar grandes operaciones terrestres en el país vecino.
