La Knéset aprobó este lunes transferir al primer ministro Benjamin Netanyahu varias atribuciones que suelen corresponder al ministro del Interior, meses después de haber autorizado de forma temporal el traspaso de una serie de competencias por la ausencia de un titular a tiempo completo en esa cartera.
Los diputados votaron 49 a 36 a favor de la medida en una sesión celebrada en un auditorio habilitado como espacio protegido, en lugar de la sala plenaria habitual.
El Ministerio del Interior estaba en manos del partido haredí Shas, que el verano pasado abandonó el Gobierno, aunque se mantuvo dentro de la coalición, por la falta de una ley que blindara la exención del servicio militar para la comunidad haredi.
Tras la salida de Shas del Ejecutivo, el Likud asumió sus carteras, pero no designó a un nuevo ministro del Interior.
Netanyahu tampoco puede ocupar formalmente ese puesto. Por el juicio por corrupción que enfrenta, la ley le impide ejercer como ministro mientras esté acusado en un proceso penal. Desde entonces, el ministerio ha seguido operando sin un titular.
