El ejército israelí sostuvo que un “fallo aislado” permitió que dos misiles disparados por Hezbolá impactaran el jueves en el centro de Israel sin ser interceptados y sin activar las sirenas de alerta.
Según la versión militar, Hezbolá lanzó varios misiles desde Líbano y aseguró que su objetivo era el cuartel general del Comando del Frente Interior de las Fuerzas de Defensa de Israel en Ramle, conocido como Base Rehavam, además de una “estación de comunicaciones por satélite” en el valle de Ela, cerca de Beit Shemesh.
Uno de los proyectiles cayó en Ramle, donde dañó una guardería y dejó 14 heridos leves. El otro impactó en una zona abierta del Consejo Regional de Mateh Yehuda, donde causó daños en infraestructuras y heridas a otras dos personas, de acuerdo con los servicios de rescate y la policía.
El ejército israelí indicó que el resto de los misiles sí fue interceptado por los sistemas de defensa aérea.
Las FDI señalaron que hubo intentos de derribar los dos misiles que finalmente impactaron, pero esos esfuerzos fracasaron. También confirmaron que en las áreas afectadas no sonaron las alarmas antes de los impactos.
En su evaluación inicial, el ejército definió lo ocurrido como un “fallo aislado” y afirmó que “no se trata de una amenaza nueva”. Añadió además que la Fuerza Aérea israelí “ha interceptado amenazas similares en el pasado”.
El caso fue investigado por la Fuerza Aérea de Israel, encargada de la interceptación, y por el Comando del Frente Interior, responsable del sistema de alertas.
“Tras la investigación, se implementaron ajustes para reforzar las capacidades de interceptación contra amenazas similares en la zona norte”, señaló el ejército.
