La Casa Blanca afirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no espera que Irán anuncie públicamente una “rendición incondicional”, pese a haber exigido ese desenlace a Teherán. Según la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, el mandatario entenderá que esa condición se ha cumplido cuando el régimen iraní deje de representar una amenaza directa y creíble para Washington y sus aliados.
“Lo que el presidente quiere decir [con “rendición incondicional”] es que las amenazas de Irán ya no estarán respaldadas por un arsenal de misiles balísticos que les proteja de fabricar una bomba nuclear”, declaró Leavitt durante una rueda de prensa. “El presidente Trump determinará cuándo Irán se encuentra en una situación de rendición incondicional, cuando ya no represente una amenaza creíble y directa para los Estados Unidos de América y nuestros aliados”.
La portavoz respondió así a las preguntas sobre el alcance de la exigencia planteada por Trump y sobre las razones que, según el propio presidente, le hicieron pensar que Irán se preparaba para atacar de manera preventiva a Estados Unidos antes de una acción militar de Washington y Jerusalén.
Ante la insistencia de la prensa, Leavitt sostuvo que no se trató de una intuición sin sustento, sino de un “presentimiento basado en hechos”. Como parte de esa argumentación, mencionó las tres rondas de negociaciones nucleares celebradas el mes pasado y acusó a Teherán de haber engañado a Estados Unidos mientras intentaba preservar la capacidad de fabricar una bomba nuclear, extremo que Irán ha negado de forma reiterada.
Leavitt también subrayó la expansión acelerada del programa de misiles iraní y aseguró que ese desarrollo respondía a la intención de blindar el programa nuclear del país frente a posibles ataques.
Trump “no iba a quedarse de brazos cruzados y permitir que el régimen iraní siguiera amenazando o atacando a los Estados Unidos de América”, añadió la secretaria de prensa.