Casi una docena de bombarderos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, junto con aeronaves de apoyo, llegaron a bases en Europa en medio del aumento de los ataques sobre Irán dentro de la Operación Furia Épica, después de que el Pentágono anticipara una intensificación de las incursiones.
Cinco bombarderos B-1B Lancer aterrizaron durante el fin de semana en la base de la Real Fuerza Aérea de Fairford, en Reino Unido, mientras otros tres se desviaron a la base aérea de Ramstein, en Alemania, por las malas condiciones meteorológicas, de acuerdo con datos de seguimiento de vuelos de fuente abierta y observadores de aeronaves. A ese movimiento se sumó la llegada de tres B-52 a Fairford el 9 de marzo.
El despliegue se conoció pocos días después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declarara el 5 de marzo que los ataques contra Irán estaban “a punto de aumentar drásticamente”, con “más escuadrones, más capacidades defensivas y más pulsos de bombarderos con mayor frecuencia”.
La presencia de bombarderos en Fairford elevó la atención en la prensa británica después de que el gobierno del Reino Unido modificara su posición y aceptara que aviones de guerra estadounidenses operen contra Irán desde instalaciones británicas. La base de Fairford, que cuenta con una de las pistas más largas del país, es una de las pocas en Europa con capacidad para recibir bombarderos B-1, B-2 y B-52.

Estados Unidos ya había utilizado con frecuencia esa base para misiones de la Bomber Task Force en años recientes. Sin embargo, cuando Washington e Israel iniciaron operaciones contra Irán el 28 de febrero, Londres negó el uso de sus bases para la Operación Furia Épica. Esa postura cambió el 5 de marzo, después de un ataque con drones iraníes contra una base británica en Chipre.
Dos días más tarde, el 7 de marzo, el gobierno británico informó que “Estados Unidos ha empezado a utilizar bases británicas para operaciones defensivas específicas con el fin de impedir que Irán dispare misiles en la región, lo que está poniendo en riesgo vidas británicas”.
Además de RAF Fairford, las fuerzas estadounidenses prevén desplegarse en la Instalación de Apoyo Naval Diego García, en el océano Índico. Esas posiciones reducen casi a la mitad los tiempos de vuelo de ida y vuelta entre Estados Unidos y Oriente Medio para las tripulaciones de bombarderos. Hasta ahora, las salidas desde bases como Minot, en Dakota del Norte; Dyess, en Texas; y Ellsworth, en Dakota del Sur, alcanzaban hasta 37 horas.
Los bombarderos han tenido un papel central en la campaña contra Irán. El jefe del Mando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, afirmó el 5 de marzo que aeronaves B-1, B-52 y B-2 participaron en misiones que alcanzaron 200 objetivos durante las primeras 72 horas de la operación.

Junto a los bombarderos, la Fuerza Aérea estadounidense también envió otras plataformas para Furia Épica, entre ellas cazas F-35 Lightning II, F-22 Raptor, F-16 Fighting Falcon, A-10 Thunderbolt II y F-15E Strike Eagle, además de aeronaves E-3 de alerta temprana, RC-135 Rivet Joint, drones MQ-9 Reaper, aviones cisterna KC-46 Pegasus y KC-135 Stratotanker, transportes C-17 Globemaster III y variantes del C-130.
El B-1B Lancer es el bombardero más rápido del inventario estadounidense y el de mayor capacidad de carga, con hasta 75.000 libras en su bodega interna. Su tripulación está formada por cuatro personas y puede transportar hasta 84 bombas Mk-82 de 500 libras o 24 Mk-84 de 2.000 libras, según la Fuerza Aérea. También puede cargar hasta 24 bombas guiadas GBU-31 de 2.000 libras.
Esa aeronave ya había sido utilizada a comienzos de enero en la Operación Resolución Absoluta, durante la ofensiva que respaldó la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro.
Por su parte, el B-52 cumple funciones como bombardero de largo alcance con capacidad nuclear y convencional, y opera como la principal plataforma de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para el lanzamiento de misiles de crucero de ataque a distancia. Entre sus misiones figuran el ataque de precisión de largo alcance, el apoyo aéreo cercano, la interdicción aérea, la supresión de defensas enemigas y la vigilancia marítima.
