Australia enviará misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM a los Emiratos Árabes Unidos en medio de la expansión de los ataques iraníes con misiles y drones en Oriente Medio. Canberra también desplegará un avión de vigilancia E-7A Wedgetail para apoyar la supervisión del espacio aéreo del Golfo y remarcó que la ayuda tendrá un carácter defensivo, sin participación en operaciones ofensivas contra Irán.
El anuncio fue hecho este 10 de marzo de 2026 por el primer ministro Anthony Albanese, quien presentó la transferencia como parte de una asistencia militar destinada a reforzar la defensa emiratí ante la escalada regional. Según el gobierno australiano, los ataques de represalia iraníes ya se han extendido a doce países y los Emiratos Árabes Unidos han interceptado más de 1.500 cohetes y drones desde que comenzó la guerra.
El Ejecutivo australiano señaló que una de sus prioridades es la seguridad de sus ciudadanos en la zona. En Oriente Medio residen unos 115.000 australianos y, de ese total, cerca de 24.000 viven en territorio emiratí.
Canberra precisó que la ayuda no incluye operaciones ofensivas contra Irán ni el envío de tropas terrestres australianas al territorio iraní. Junto con los misiles, Australia desplegará un E-7A Wedgetail de alerta temprana y control aerotransportado, además de personal de la Fuerza de Defensa Australiana, para una misión inicial de cuatro semanas centrada en la vigilancia aérea sobre el Golfo y en el respaldo a la autodefensa colectiva de los Estados de la región.

El misil transferido es el AIM-120 AMRAAM, un interceptor guiado por radar desarrollado por Estados Unidos para combates aéreos más allá del alcance visual. Entró en servicio operativo en septiembre de 1991 y sustituyó al AIM-7 Sparrow en buena parte de las flotas de cazas occidentales.
El AMRAAM está diseñado para operar de día y de noche y en cualquier condición meteorológica. Su sistema de guiado combina navegación inercial en la fase inicial con radar activo en la fase terminal, lo que permite que el misil adquiera y siga al objetivo por cuenta propia después del lanzamiento. Esa capacidad de “dispara y olvida” permite al avión lanzador romper contacto o atacar otro blanco sin necesidad de mantener iluminación radar constante.
El misil también puede recibir correcciones en vuelo a través de un enlace de datos, siempre que la aeronave lanzadora u otra plataforma continúe siguiendo el blanco. Australia mantiene en servicio varias generaciones del AMRAAM, desde el AIM-120B, en gran medida retirado, hasta el más reciente AIM-120D-3, además de los AIM-120C-5, AIM-120C-7 y AIM-120C-8.
Las variantes AIM-120C tienen un peso cercano a los 161,5 kilogramos y una longitud de 3,65 metros, con un diámetro de 178 milímetros y una envergadura de 484 milímetros. Llevan una ojiva de alto poder explosivo de fragmentación de unos 20 kilogramos y emplean un motor cohete de combustible sólido. Su velocidad máxima ronda Mach 4, equivalente a unos 1.372 metros por segundo.

Las primeras versiones, como el AIM-120A y el AIM-120B, alcanzan unos 75 kilómetros. El AIM-120C amplía ese radio hasta unos 90 kilómetros, mientras que el AIM-120D puede llegar a entre 130 y 160 kilómetros, según las condiciones de lanzamiento.
El diseño del misil incorpora superficies de control en la parte delantera y trasera para soportar maniobras de hasta unas 40G, lo que le permite interceptar aeronaves que maniobran a gran velocidad. Antes del disparo, el radar del avión u otros sensores cargan en el misil datos sobre la posición, velocidad y dirección del objetivo. Tras el lanzamiento, el proyectil sigue una trayectoria de intercepción mediante su sistema de navegación inercial, con posibilidad de ajustes de medio curso para compensar cambios en la ruta del blanco.
Cuando se aproxima al punto previsto de encuentro, el buscador radar del AMRAAM se activa y rastrea de forma autónoma dentro de un campo de visión definido hasta localizar la aeronave. Una vez fijado el blanco, el misil mantiene el seguimiento con radar activo hasta la detonación, que puede producirse por espoleta de proximidad o por impacto directo.
El sistema también incorpora recursos contra la guerra electrónica para conservar eficacia en entornos disputados. Entre ellos figura la capacidad de “home-on-jamming”, que permite al misil dirigirse hacia la fuente de interferencia electrónica emitida por el objetivo. Si la perturbación anula el funcionamiento del radar activo, el misil puede pasar a guiado pasivo y continuar hacia la señal de interferencia.

El AMRAAM admite distintos modos de empleo, entre ellos lanzamientos vinculados al radar del avión y un modo visual en el que fija el primer objetivo detectable después del disparo. La combinación de radar activo, correcciones a mitad de trayecto y resistencia a contramedidas electrónicas le permite actuar contra varios objetivos en combates aéreos complejos.
La familia AMRAAM evolucionó a través de varias versiones para aumentar alcance, maniobrabilidad y capacidad electrónica. Tras los modelos AIM-120A y AIM-120B llegó la serie AIM-120C, que incorporó superficies de control más pequeñas para facilitar el transporte interno en cazas furtivos como el F-22. Más adelante, la serie C recibió mejoras en el buscador, la espoleta y la maniobra.
El AIM-120D añadió navegación mejorada con GPS, enlace de datos bidireccional, mayor capacidad fuera del eje y una zona de no escape más amplia frente a objetivos maniobrantes. Programas posteriores de modernización sumaron nuevas placas de circuitos y procesamiento digital bajo la arquitectura Form-Fit-Function Refresh, pensada para futuras actualizaciones de software y para extender la vida útil del misil.
El sistema está integrado en numerosos cazas, entre ellos el F-16 Fighting Falcon, el F-15 Eagle, el F/A-18 Hornet, el Eurofighter Typhoon y el F-35 Lightning II. También forma parte de sistemas de defensa antiaérea basados en tierra como NASAMS.

La Fuerza Aérea de los Emiratos Árabes Unidos dispone de varios cazas compatibles con el AMRAAM, como el F-16 Block 60 y el Mirage 2000-9E, dentro de una flota de unas 560 aeronaves respaldadas por cerca de 4.000 efectivos. Además opera plataformas de vigilancia, aviones cisterna, aeronaves de transporte y helicópteros desde varias bases, entre ellas Al Dhafra.
Con esta entrega, Australia refuerza la capacidad de interceptación aire-aire de una fuerza aérea regional que ya dispone de aviones aptos para emplear el AMRAAM, en un contexto marcado por ataques sostenidos con misiles y drones en todo el Golfo.
