Con el propósito de conservar una relación manejable con Teherán, Armenia y Azerbaiyán han expresado ambos su beneplácito por el ascenso de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo de Irán. Las felicitaciones remitidas desde Ereván y Bakú subrayan la fragilidad del equilibrio geopolítico que los dos buscan sostener mientras continúa la campaña aérea de Estados Unidos e Israel orientada a precipitar el colapso de la República Islámica.
Armenia y Azerbaiyán comparten frontera con Irán y, al mismo tiempo, están firmemente implicados en la puesta en marcha de un corredor comercial auspiciado por Estados Unidos, denominado TRIPP o la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales. De manera paralela, procuran cerrar un acuerdo de paz provisional impulsado y mediado de forma personal por el presidente Donald Trump.
En ese marco, resulta evidente que el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, y el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, confían en que sus mensajes a Jamenei no provoquen inquietud en la Casa Blanca.
Aliyev, en particular, adoptó un tono cuidadosamente deferente. “Espero que juntos hagamos mayores esfuerzos para desarrollar las relaciones interestatales en un espíritu de respeto y confianza mutuos, de acuerdo con los intereses de nuestros pueblos”, escribió Aliyev, según una transcripción de su mensaje difundida por su servicio de prensa.
Ese énfasis se explica porque la tensión entre Azerbaiyán e Irán se mantiene elevada tras el ataque con drones iraníes del 5 de marzo contra el exclave azerbaiyano de Najicheván. Desde entonces, responsables azerbaiyanos han emprendido distintas acciones encaminadas a reducir el riesgo de una nueva ofensiva.
Por ahora, Pashinyan y Aliyev parecen haber sorteado el trámite con precisión, ya que Washington no ha reaccionado de forma negativa a sus gestos. Aun así, Trump declaró al canal afín a su administración, Fox News, que en términos generales “no estaba contento” con la elección de Jamenei.
En Asia Central, solo Tayikistán, país con vínculos culturales y lingüísticos estrechos con Irán, transmitió felicitaciones a Jamenei, quien sucedió a su padre después de que este fuera asesinado el primer día de la guerra aérea entre Estados Unidos e Israel.
Mientras tanto, en las redes sociales de Asia Central se multiplican las publicaciones que alertan sobre la posibilidad de que el humo tóxico generado por los ataques estadounidense-israelíes contra la infraestructura energética iraní se desplace hacia Uzbekistán, Kazajistán y Kirguistán. Ante esos rumores, los servicios meteorológicos de Uzbekistán y de Kazajistán han procurado restarles credibilidad. La agencia uzbeka Uzhydromet, por ejemplo, negó que pudiera registrarse lluvia tóxica en el país y señaló además que, hasta el momento, los acontecimientos en Irán no han producido un deterioro apreciable de la calidad del aire.
En otro frente, todo indica que el líder ruso, Vladímir Putin, intenta abrir una vía de mediación para poner término a la guerra en Irán. Un resumen de una llamada telefónica divulgado por el Kremlin informó de que Putin y Trump conversaron durante una hora el 9 de marzo sobre el conflicto y otros asuntos.
“El presidente ruso planteó una serie de consideraciones destinadas a lograr una pronta solución político-diplomática del conflicto iraní, teniendo en cuenta, entre otras cosas, los contactos recientes mantenidos con líderes de los Estados del golfo Pérsico, con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y con los jefes de varios otros países”, dice el comunicado del Kremlin. Añadió que ambos también discutieron la guerra de Ucrania.
“La conversación fue altamente sustantiva y sin duda será de importancia práctica para la futura cooperación de los dos países en diversas esferas de la política internacional”, según el Kremlin.
