El ataque del jueves contra Temple Israel, una sinagoga de West Bloomfield, cerca de Detroit, volvió a colocar en primer plano la seguidilla de agresiones contra instituciones judías en Estados Unidos y otros países. El atacante, armado con un rifle, lanzó una camioneta contra los accesos del templo y murió en el lugar después de que guardias de seguridad le dispararan, según informó la policía.
Uno de los vigilantes resultó herido al ser alcanzado por el vehículo, aunque se espera que se recupere. La congregación señaló que los niños y los trabajadores que se encontraban dentro del edificio salieron ilesos y que todos fueron localizados tras el ataque. Temple Israel sostiene que es la congregación reformista más grande de Estados Unidos.
Con este caso, ya son al menos siete los incidentes registrados este mes contra sinagogas de la diáspora. La sucesión de hechos incluye ataques a balazos, explosiones, pintadas antisemitas y planes terroristas frustrados, en un contexto de refuerzo constante de la seguridad en espacios judíos.
Con este caso, ya son al menos siete los incidentes registrados este mes contra sinagogas de la diáspora.
En Canadá, dos sinagogas de Toronto fueron atacadas con media hora de diferencia el viernes por la noche. Un tirador abrió fuego contra las puertas de vidrio de Beth Avraham Yoseph, en Thornhill, cuando todavía había dos empleados de mantenimiento en el lugar después de una cena de Shabat. Poco después, otro hombre armado disparó varias veces contra la entrada de Shaarei Shomayim, en North York. En ambos casos hubo daños materiales, pero no heridos.
La violencia no se detuvo allí. El 2 de marzo, otra sinagoga de Toronto recibió disparos menos de dos horas después de un acto de Purim, mientras el rabino de la comunidad seguía dentro del edificio. Tampoco hubo víctimas. Además, una escuela judía para niñas de esa ciudad fue atacada a tiros en tres ocasiones durante el último año. En Montreal, una sinagoga fue blanco de bombas incendiarias dos veces desde el inicio de la guerra en Gaza.
En Azerbaiyán, las autoridades informaron el viernes que habían frustrado una serie de atentados terroristas iraníes que tenían como objetivos la embajada israelí en Bakú, una sinagoga y dirigentes de la comunidad judía. En Bélgica, una explosión dañó el lunes una sinagoga en Lieja. El alcalde denunció el hecho como un “acto extremadamente violento de antisemitismo”.
El alcalde denunció el hecho como un “acto extremadamente violento de antisemitismo”.
Ataques a sinagogas en EE.UU. y Canadá: una ola de antisemitismo
En Estados Unidos también se reportaron nuevos episodios esta semana. El martes aparecieron grafitis antisemitas en la Congregación Shaare Tefila, en Olney, Maryland. En Teaneck, Nueva Jersey, un adolescente disparó con una pistola de balines contra un hombre judío cerca de una sinagoga. Según trascendió, antes del ataque le preguntó a la víctima si apoyaba a Israel o a Palestina.
La lista de agresiones recientes incluye otros casos graves. En enero, un incendiario antisemita prendió fuego a una sinagoga en Jackson, Mississippi. En septiembre, otra sinagoga de Jabad fue incendiada en Punta Gorda, Florida. En octubre, durante Yom Kipur, un atacante mató a dos personas e hirió a cuatro en una sinagoga de Manchester, Inglaterra, en un ataque con arma blanca y disparos.
También en enero, un hombre embistió varias veces con su auto la sede mundial del movimiento jasídico Jabad en Nueva York, aunque los investigadores dijeron después que el sospechoso parecía haber intentado vincularse con la comunidad judía. A eso se suman actos de vandalismo e incendios provocados contra sinagogas en Francia, Alemania, Chile, Bulgaria, Ucrania, Italia, Australia y distintos puntos de Estados Unidos.
Las amenazas no se limitan a ataques consumados. Las sinagogas también reciben de manera habitual amenazas de bomba. Fuera de esos recintos, los ataques contra actividades judías en suelo estadounidense dejaron muertos en el último año en Washington y Boulder, Colorado. En otro caso, un incendiario antisemita prendió fuego a la residencia del gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro.
Las sinagogas también reciben de manera habitual amenazas de bomba.
Las fuerzas de seguridad de Estados Unidos también han desactivado en repetidas ocasiones planes de atentados contra judíos estadounidenses en sinagogas y otros espacios comunitarios. Esa presión explica parte del aumento del gasto en seguridad dentro de la comunidad judía desde la matanza de 11 fieles en la sinagoga Tree of Life de Pittsburgh, en 2018.
Después de esa masacre hubo otros asesinatos antisemitas en una sinagoga de Poway, California; en la casa de un rabino en Monsey, Nueva York; y en una tienda kosher de Jersey City, Nueva Jersey. En 2022, otro hombre armado tomó a cuatro rehenes en una sinagoga de Texas antes de morir abatido por el FBI.
Amenazas y gasto en seguridad judía tras ataques a instituciones
Las agresiones han sido ejecutadas por autores vinculados a ideologías distintas, entre ellas el supremacismo blanco, el anti-sionismo de extrema izquierda y el islamismo. Esa diversidad de orígenes ha ampliado el espectro de amenazas que enfrentan las comunidades judías fuera de Israel.
“La comunidad judía se ve obligada a gastar más de$765 millones al año simplemente para protegerse, y hay más que el gobierno debería hacer para garantizar que cada institución judía vulnerable tenga los recursos para mantenerse a salvo”, dijeron las Federaciones Judías de Norteamérica después del ataque del jueves.
La comunidad judía se ve obligada a gastar más de$765 millones al año simplemente para protegerse.
Encuestas elaboradas en los últimos años por organizaciones judías y cuerpos de seguridad han detectado de forma reiterada un antisemitismo extendido y en aumento tanto en Estados Unidos como en otros países.
