Una bala de honda de plomo, de hace unos 2.100 años y con la palabra “Aprende” inscrita en griego, salió a la luz durante excavaciones en el Parque Nacional Sussita (Hippos), en la orilla oriental del mar de Galilea, según anunció el domingo la Universidad de Haifa. La pieza mide 3,2 x 1,95 centímetros y pesa 38 gramos. Los investigadores consideran posible que la emplearan los defensores griegos de la ciudad contra el ejército asmoneo del rey Alejandro Janeo en el 101 a. C.
El hallazgo fue presentado en un artículo publicado la semana pasada en la revista revisada por pares “Palestine Exploration Quarterly”. De acuerdo con Michael Eisenberg, de la Universidad de Haifa —codirector de la excavación y uno de los autores del estudio—, es la primera vez que aparece esta inscripción concreta en una bala de honda.
“Las balas de honda se fabricaban de plomo y eran la munición más común en el mundo helenístico”, explicó Eisenberg en una entrevista telefónica con The Times of Israel. “Eran las más baratas, sencillas y muy efectivas”. Aclaró que lo habitual era que estas piezas no llevaran ningún adorno, aunque tampoco era extraño encontrar ejemplos con decoraciones: símbolos de poder o inscripciones breves.
“En la región más amplia de Israel-Siria, muchas veces verás un grupo de rayos atados juntos como el arma definitiva de Zeus, la cabeza del panteón griego; a veces un tridente, el arma de Poseidón [dios del mar]”, señaló. “Hay casos muy raros en los que las balas llevan una inscripción”. Esas marcas solían incluir nombres de ciudades o de comandantes militares. En ocasiones, sin embargo, los arqueólogos han dado con mensajes de tono sarcástico, como “atrapa”.
Eisenberg y sus coautores creen que “Aprende” debe leerse en esa misma clave. “Utiliza una estructura muy extraña que solo existe en griego”, dijo. “Es como si la honda se dijera a sí misma: «Estoy aprendiendo mi trabajo golpeando al enemigo»”. Y añadió una posible intención dirigida al adversario: “Quizá la idea era [decirle al enemigo]: «Aprende la lección», o «La próxima vez, deberías aprender a no venir aquí»”.
Según Eisenberg, se trata de la primera aparición de una inscripción de ese tipo en una bala de honda, no solo en Israel, sino en cualquier parte del mundo. La pieza fue localizada en excavaciones realizadas en el área de la necrópolis romana (cementerio) de la ciudad. En el mismo sector, el equipo desenterró recientemente otro objeto grabado con un escorpión, aún pendiente de publicación. En esa zona, además, los arqueólogos han recuperado varias decenas de balas similares.
Para el equipo, la bala con “Aprende” antecede al cementerio y pertenece al período helenístico. “Hippos fue fundada como ciudad griega en el siglo II a. C”., recordó Eisenberg. “Fue establecida por uno de dos reyes, o bien Antíoco el Grande o Antíoco IV Epífanes, el villano de la historia de Jánuca”. Con base en su tipología, los arqueólogos dataron el objeto en la segunda mitad del siglo II o a comienzos del siglo I a. C.
Esa cronología abre la puerta a un uso bélico concreto. “Quizá la bala se utilizó durante la batalla entre el reino judío asmoneo, que se expandía hacia Galilea y el Golán”, indicó Eisenberg. “En el 101 a. C., vemos a Alejandro Janeo intentando conquistar Hippos y esta región. Tuvo mucho éxito al conquistarla, aunque no pudo conservarla”. No descarta, de todos modos, otros escenarios: que fuera disparada en choques anteriores entre distintos reinos griegos o que se utilizara como munición de entrenamiento.
Los arqueólogos sitúan el hallazgo en un punto que encaja con una lógica militar. Creen que el área donde apareció la bala, junto con muchas otras, coincide con la antigua carretera helenística y luego romana que ascendía desde el mar de Galilea hacia la ciudad. Sería, por tanto, un lugar verosímil para el avance de un ejército sitiador y, al mismo tiempo, un emplazamiento desde el que los defensores de Hippos могли haberlos hostigado con hondas.
