Japón no prevé por el momento ordenar operaciones de seguridad marítima en el estrecho de Ormuz, pese al pedido del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que otros países envíen buques de guerra en medio de la escalada entre Washington, Israel e Irán.
“En la situación actual con Irán, no estamos considerando por el momento ordenar una operación de seguridad marítima”, declaró ante el Parlamento el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi.
Trump reclamó el sábado apoyo de países como Japón, después de asegurar días antes que la Armada de Estados Unidos empezaría “muy pronto” a escoltar petroleros por esta ruta estratégica para el transporte de crudo en Oriente Medio.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sostuvo que su gobierno no ha recibido ninguna solicitud directa de Trump. “La cuestión es qué debe hacer Japón por iniciativa propia y qué es posible dentro de nuestro marco legal, más que lo que solicitan los Estados Unidos”, afirmó también ante el Parlamento. “Hemos pedido a diversos departamentos de varios ministerios que debatan este asunto”.
Takaichi agregó que una eventual operación de seguridad marítima sería “extremadamente difícil desde el punto de vista legal”.
La posibilidad de enviar al extranjero a las Fuerzas de Autodefensa sigue siendo un asunto políticamente sensible en Japón, un país que mantiene una doctrina pacifista oficial y donde una parte importante del electorado respalda la Constitución de 1947, redactada bajo ocupación estadounidense, que renuncia a la guerra.
En esa misma línea, Takayuki Kobayashi, responsable de política del gobernante Partido Liberal Democrático, señaló el lunes que el umbral para que Tokio despliegue buques de guerra es “extremadamente alto”.
