La capital de Siria restringió la venta de bebidas alcohólicas a determinados barrios cristianos, en una nueva medida que alimenta la preocupación por un giro hacia un mayor conservadurismo social bajo las autoridades islamistas.
Un decreto de la ciudad de Damasco dispone que “queda prohibida la venta de bebidas alcohólicas en restaurantes y locales nocturnos de toda Damasco”, al señalar que la decisión responde a “numerosas quejas y a petición de la comunidad local, con el objetivo de eliminar prácticas que atenten contra la moral pública”.
La norma añade que “la venta de bebidas alcohólicas envasadas queda restringida a los distritos de Bab Touma, Qassaa y Bab Sharqi, y solo en los establecimientos designados para tal fin según la licencia de construcción comercial”.
Además, los negocios que expendan alcohol deberán ubicarse al menos a 75 metros de mezquitas, iglesias, escuelas y cementerios. También deberán guardar una distancia mínima de 20 metros respecto de comisarías y oficinas gubernamentales.
Los establecimientos que ya comercializan estas bebidas contarán con un plazo de tres meses para adaptarse a las nuevas disposiciones.
Desde la caída de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, las nuevas autoridades islamistas de Siria no han anunciado de forma oficial restricciones generales sobre la conducta en espacios públicos. Aun así, varias decisiones e incidentes han incrementado la inquietud por el avance de pautas sociales más conservadoras.
Entre esos episodios figura la prohibición del maquillaje para las empleadas del sector público, decretada en enero y cuestionada por distintos sectores. El año pasado, además, las autoridades ordenaron el uso de trajes de baño que cubren todo el cuerpo en playas públicas. A eso se sumó en mayo un ataque mortal contra una discoteca de Damasco, hecho que profundizó la alarma entre la población.
