El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la Casa Blanca respondieron a Joseph Kent tras su renuncia al cargo de director del Centro Nacional de Contraterrorismo, motivada por su rechazo a la guerra en curso con Irán y por su postura de que Teherán no representaba una “amenaza inminente”.
“Siempre pensé que era un buen tipo, pero siempre pensé que era muy débil en materia de seguridad”, dijo Trump a periodistas en el Despacho Oval.
El mandatario endureció después sus críticas al referirse a la postura de Kent sobre Irán. “Cuando leí un comunicado, me di cuenta de que es algo bueno que esté fuera porque dijo que Irán no era una amenaza. Irán era una amenaza… La cuestión es si querían hacer algo al respecto, y mucha gente… está diciendo que el presidente debería haber acabado con Irán porque querían un arma nuclear”.
Más tarde, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, intervino en X y puso en duda de forma directa la afirmación de Kent de que Irán no suponía una “amenaza inminente”.
“Como el presidente Trump ha declarado clara y explícitamente, tenía pruebas sólidas y convincentes de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos”, escribió. “Estas pruebas se recopilaron a partir de muchas fuentes y factores. El presidente Trump nunca tomaría la decisión de desplegar medios militares contra un adversario extranjero en el vacío”.
La respuesta de la Casa Blanca se produjo pese a que, según trascendió, funcionarios de inteligencia del Pentágono dijeron a líderes del Congreso a comienzos de este mes que Estados Unidos no tenía información de inteligencia que indicara que Irán preparaba un ataque preventivo.
Leavitt describió a Irán como “el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo” y sostuvo que Teherán intenta ampliar su programa de misiles para usarlo “como un escudo para seguir logrando su objetivo final: armas nucleares”.
“El presidente Trump finalmente determinó que un ataque conjunto con Israel reduciría en gran medida el riesgo para las vidas estadounidenses que se derivaría de un primer ataque del régimen terrorista iraní y abordaría esta amenaza inminente para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”, afirmó.
La portavoz también defendió la autoridad del presidente para definir el nivel de riesgo que enfrenta el país. “El comandante en jefe determina qué constituye y qué no constituye una amenaza, porque es quien está constitucionalmente facultado para hacerlo, y porque el pueblo estadounidense acudió a las urnas y le confió a él y solo a él tomar esos juicios finales”, dijo Leavitt.
En el mismo mensaje, rechazó que la decisión de Trump hubiera estado condicionada por presiones externas. “Y, por último, la absurda acusación de que el presidente Trump tomó esta decisión basándose en la influencia de otros, incluso de países extranjeros, es a la vez insultante y risible. El presidente Trump ha sido notablemente coherente y ha dicho durante DÉCADAS que Irán NUNCA puede poseer un arma nuclear”, añadió.
Trump “siempre busca hacer lo que sea mejor para los Estados Unidos de América — punto. Estados Unidos primero”, concluyó Leavitt.