La guerra contra Irán no ha retrasado los envíos de armas de Estados Unidos a Taiwán ni ha alterado la política de Washington hacia la isla, afirmaron el martes funcionarios de la administración de Donald Trump ante miembros del Congreso.
“¿Hemos retrasado el traslado de cosas a Taiwán? No lo hemos hecho”, declaró Stanley Brown, principal subsecretario adjunto de Estado para Asuntos Político-Militares, durante una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Estados Unidos e Israel iniciaron ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero. La campaña ha despertado inquietud entre algunos funcionarios estadounidenses ante la posibilidad de que la industria de defensa del país no logre cubrir la demanda y termine por ralentizar los envíos a compradores como Taiwán, que enfrenta una presión militar cada vez mayor de China.
Antes del inicio de la guerra contra Irán, ya existía un retraso de varios miles de millones de dólares en entregas de armamento estadounidense a Taiwán.
Brown señaló que la administración evalúa fórmulas para acelerar esos envíos, aunque no ofreció detalles.
Durante la audiencia, varios integrantes del comité manifestaron preocupación por la situación de la isla. La sesión se celebró el mismo día en que Trump anunció que aplazaba un esperado viaje a Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.
Se preveía que Taiwán fuera uno de los asuntos centrales en ese encuentro entre ambos mandatarios.
China considera a Taiwán parte de su territorio y nunca ha descartado el uso de la fuerza para tomar el control de la isla. Taiwán rechaza las reclamaciones de soberanía de Pekín y sostiene que solo su población puede decidir su futuro.
Las fuerzas chinas realizaron sus maniobras de guerra más recientes alrededor de Taiwán en diciembre. Desde entonces, buques de guerra y aviones de combate del país operan con regularidad en las inmediaciones de la isla.
