Los precios mundiales del petróleo y del gas natural se dispararon después de que Irán atacara una instalación clave de gas natural en Qatar y dos refinerías de petróleo en Kuwait, en una nueva escalada que agravó la crisis energética abierta por el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico de petroleros.
El ataque iraní alcanzó la terminal de Ras Laffan, en Qatar, una instalación esencial para el envío de gas natural licuado. Qatar abastece habitualmente cerca del 20% del consumo mundial de GNL, combustible que se transporta por barco. La terminal quedó cerrada tras un ataque con dron, mientras el bloqueo en Ormuz dejó además sin salida a buena parte de ese suministro.
Los ataques reforzaron el temor a que la crisis energética sea más prolongada y más profunda de lo previsto, con daños duraderos sobre la producción de petróleo y gas en la región del Golfo.
El crudo Brent, referencia internacional, subió hasta 116,38 dólares por barril, frente a los menos de 73 dólares que cotizaba antes del inicio de la guerra. En paralelo, el índice TTF, referencia europea para el gas natural, avanzó un 24%.
En Estados Unidos, el crudo de referencia ganó un 1,1% y llegó a 96,45 dólares por barril. A su vez, el contrato de futuros Henry Hub, referencia del gas natural en ese país, aumentó un 5,1%.
La subida del petróleo y del gas volvió a encender las alarmas sobre la inflación global. Si las interrupciones causadas por los ataques iraníes contra la infraestructura energética de los países árabes vecinos se prolongan, el encarecimiento sostenido de la energía puede golpear con fuerza a la economía mundial.
Los mercados reaccionaron de inmediato. Mientras avanzaban los precios de la energía, las bolsas mundiales retrocedieron y los futuros de Wall Street bajaron levemente, con una caída del 0,2%.
En Europa, el DAX de Alemania perdió un 2,1% y cerró en 23.015,40 puntos. El CAC 40 de París cayó un 1,5%, hasta 7.848,88, y el FTSE 100 de Londres cedió un 1,7%, hasta 10.134,02.
En Asia, el Nikkei 225 de Tokio se desplomó un 3,4% y terminó en 53.372,53 puntos. La caída coincidió con la decisión del Banco de Japón de mantener su tasa de interés de referencia en 0,75%, al citar la guerra con Irán entre los factores de riesgo.
