Kuwait arrestó el miércoles a 10 presuntos milicianos vinculados a Hezbolá, el grupo terrorista libanés respaldado por Irán, bajo la acusación de preparar ataques contra infraestructura clave del país, informó el Ministerio del Interior.
La detención corresponde a la segunda célula ligada a Hezbolá desarticulada en Kuwait en lo que va de la semana, en medio de un escenario regional marcado por ataques iraníes diarios durante la guerra en Oriente Medio. En ese conflicto, varias organizaciones respaldadas por Teherán, entre ellas Hezbolá, se han incorporado a las hostilidades.
“La Agencia de Seguridad del Estado ha logrado frustrar un complot para una operación terrorista dirigida contra instalaciones vitales”, señaló el Ministerio del Interior. “Se detuvo a diez ciudadanos, miembros de un grupo terrorista afiliado a la organización terrorista Hezbolá prohibida”, añadió.
La cartera difundió un video con los objetos incautados durante el operativo. Entre ellos figuran banderas de Hezbolá, pequeños drones y fotografías del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo iraní muerto, así como del exjefe de Hezbolá Hassan Nasrallah, muerto en un ataque israelí.
El lunes, el Ministerio del Interior kuwaití ya había informado sobre la captura de otras 16 personas, 14 kuwaitíes y dos libaneses, también señaladas por su presunta relación con Hezbolá y por planear un “complot de sabotaje”.
Según esa versión oficial, ese grupo había tratado de reclutar a más personas. Las autoridades aseguraron además que incautaron armas, drones con cámara y dispositivos de comunicación en código morse.
Hezbolá negó que entre los 16 detenidos en esa primera operación hubiera integrantes de su organización.
En años recientes, Líbano ha atravesado fricciones con varios países del Golfo, entre ellos Kuwait, que han manifestado su preocupación por la influencia de Hezbolá dentro del país mediterráneo.
Cerca de un tercio de la población de Kuwait pertenece a la rama chií del islam, la misma confesión mayoritaria en Irán.
Líbano quedó arrastrado a la guerra en Oriente Medio el 2 de marzo, cuando Hezbolá atacó a Israel en respuesta a la muerte de Jamenei en bombardeos de Estados Unidos e Israel.
