Directores de memoriales ubicados en antiguos campos de concentración nazis reclamaron que esos lugares sean incorporados a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco y alertaron que “la democracia ya no puede darse por sentada”.
Responsables de centros conmemorativos como Dachau, Buchenwald y Bergen-Belsen se reunieron en una conferencia en La Haya para exigir a los gobiernos que impulsen la candidatura conjunta de esos sitios. En una declaración, sostuvieron que estos espacios “demuestran visiblemente lo que ocurre cuando no se protege la dignidad de todos los seres humanos”.
La campaña cobra fuerza en medio del aumento del antisemitismo en Países Bajos. En los últimos días, dos artefactos explosivos fueron colocados en el exterior de una escuela judía en Ámsterdam y de una sinagoga en Róterdam, hechos que provocaron miedo e indignación en la comunidad judía.
Micha Gelber, uno de los últimos supervivientes neerlandeses de Bergen-Belsen, afirmó a AFP que conservar la memoria de los campos resulta hoy aún más necesario. “Siempre supe que el antisemitismo no desapareció después de la guerra. Siempre permaneció y tiene sus altibajos”, dijo Gelber, de 90 años.
“Creo que es importante apoyar cualquier medio, cualquier posibilidad, de no olvidar”, añadió el sobreviviente, que ha relatado sus experiencias a más de 1.000 escuelas e instituciones.
Martine Letterie, una de las organizadoras de la iniciativa, advirtió que los antiguos campos son cada vez más blanco de actos vandálicos, entre ellos pintadas con simbología .
Auschwitz-Birkenau, el mayor complejo de campos de concentración nazis, ya figura en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Pero, según Letterie, la incorporación de otros sitios permitiría garantizar su preservación “sea cual sea el gobierno que haya”.
La organizadora mencionó el caso de Alemania, donde dirigentes de AfD, partido , han cuestionado la cultura de memoria sobre la liberación de los campos. Uno de sus antiguos líderes, Alexander Gauland, llegó a describir la era nazi como apenas “una mota de caca de pájaro” en la historia alemana.
“Los partidos populistas están ganando fuerza en toda Europa, y no están realmente a favor de salvaguardar la democracia y el Estado de derecho”, dijo Letterie a AFP. “Eso es lo que nos preocupa”.
