Teherán lanzó una amenaza global, mantuvo su producción de misiles y amplió sus ataques, mientras la guerra eleva el riesgo energético y humano.
La amenaza iraní amplía la guerra más allá de Oriente Medio
Casi tres semanas después del inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel, Irán afirmó que parques, zonas recreativas y destinos turísticos en cualquier parte del mundo dejarán de ser seguros para sus enemigos. La advertencia llegó en una jornada de alto valor simbólico por el Eid al-Fitr y el Nowruz. Al mismo tiempo, Teherán mantuvo ataques contra Israel y contra instalaciones energéticas en los Estados árabes del Golfo.
El general Abolfazl Shekarchi, principal portavoz militar iraní, sostuvo que su país vigila a funcionarios, comandantes, pilotos y soldados de sus adversarios. Sus declaraciones reactivaron el temor a un posible retorno de atentados fuera de Oriente Medio como forma de presión. La escasez de información desde Irán, además, impide establecer con precisión el daño sufrido por sus instalaciones nucleares, energéticas y de armamento desde el 28 de febrero.
Tampoco resulta claro quién ejerce el control efectivo del país tras la muerte de varios mandos militares y políticos. Pese a ello, Teherán mostró capacidad para ejecutar operaciones con efecto sobre el suministro mundial de petróleo y sobre los precios de la energía, los alimentos y otras materias primas. Estados Unidos e Israel, por su parte, han ofrecido justificaciones cambiantes para la guerra, sin que aparezcan señales públicas de una revuelta interna contra el régimen.

En paralelo, Washington reforzó su presencia militar en la zona. Un funcionario estadounidense indicó que el USS Boxer y otros dos buques de asalto anfibio partieron de San Diego hacia Oriente Medio junto con unos 2.500 marines de la 11.ª Unidad Expedicionaria. Otros dos funcionarios confirmaron el movimiento sin detallar el destino. Los tres hablaron bajo condición de anonimato por el carácter sensible de las operaciones militares.
Mandos muertos, mensajes del régimen y choque de versiones militares
La Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica también elevó el tono. Su comandante, Esmail Qaani, elogió a los aliados regionales del llamado frente de resistencia por combatir a Estados Unidos e Israel, según medios iraníes. Fueron sus primeras declaraciones públicas desde el comienzo de los combates. Washington y Jerusalén sostienen que en las últimas semanas lograron destrozar la estructura militar iraní con una campaña de bombardeos sostenidos.
Esos ataques han causado la muerte del anterior líder supremo, del jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y de otros altos responsables militares y políticos. El ejército israelí informó además de la muerte de Ismail Ahmadi, jefe de inteligencia de la Basij, tras un ataque ejecutado a comienzos de semana contra varios dirigentes de esa fuerza de seguridad interna. Israel presentó estos golpes como prueba del deterioro del aparato de mando iraní.

Benjamin Netanyahu aseguró el jueves que la armada iraní había sido hundida, que la fuerza aérea quedó hecha trizas y que la capacidad de fabricar misiles balísticos había sido destruida. El CGRI rechazó esa versión un día después. Su portavoz, Ali Mohammad Naeini, declaró al diario estatal IRAN que el país seguía fabricando misiles incluso en guerra y que no existían problemas para acumular existencias.
Poco después de esa declaración, la televisión estatal iraní informó que Naeini murió en un ataque aéreo. También se difundió un mensaje de Nowruz atribuido al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, quien afirmó que a los enemigos de Irán se les debe quitar su seguridad. Jamenei no ha aparecido en público desde que reemplazó a su padre, Alí Jamenei, muerto en un ataque israelí el primer día de la guerra.
Claves del deterioro militar y político descrito en la guerra
- Irán amenazó parques, áreas recreativas y destinos turísticos en cualquier parte del mundo.
- Estados Unidos envió el USS Boxer, otros dos buques y unos 2.500 marines hacia Oriente Medio.
- Israel reportó la muerte de Ismail Ahmadi, jefe de inteligencia de la Basij.
- El CGRI afirmó que Irán mantiene la fabricación y el acopio de misiles en plena guerra.
- Mojtaba Jamenei pidió privar de seguridad a los enemigos de Irán en un mensaje de Nowruz.
Ataques al Golfo, explosiones urbanas y expansión del frente regional
En el frente regional, Irán aumentó sus ofensivas contra instalaciones energéticas del Golfo después del bombardeo israelí contra el yacimiento marino de gas de South Pars. Dos oleadas de drones atacaron en la madrugada del viernes una refinería kuwaití y causaron un incendio. La instalación afectada fue Mina Al-Ahmadi, una de las mayores de Oriente Medio, con capacidad para procesar unos 730.000 barriles diarios.
La refinería ya había sufrido daños el jueves en otro ataque iraní. Baréin informó de un incendio causado por metralla de un proyectil interceptado que cayó sobre un almacén. Arabia Saudí declaró haber derribado varios drones dirigidos contra su Provincia Oriental, rica en petróleo. En Dubái, fuertes explosiones sacudieron la ciudad mientras las defensas antiaéreas interceptaban fuego entrante sobre el emirato en pleno cierre del Ramadán.

En Irán, las celebraciones de Nowruz transcurrieron entre nuevas explosiones. Israel afirmó que lanzó más ataques y en Teherán se oyeron detonaciones. La festividad, vinculada al equinoccio de primavera y extendida por el suroeste de Asia, quedó marcada este año por la guerra. También hubo fuertes explosiones en Jerusalén después de que las Fuerzas de Defensa de Israel alertaran sobre la llegada de misiles iraníes.
Los servicios de emergencia informaron que atendieron a dos personas de unos 70 años con heridas leves. Israel, además, no limitó sus operaciones al territorio iraní. Siguió con bombardeos en Líbano contra objetivos vinculados a Hezbolá, grupo apoyado por Teherán, y amplió sus ataques a Siria. Según la versión israelí, esos golpes respondieron a agresiones contra la minoría drusa, aunque la agencia estatal siria SANA no lo confirmó de inmediato.
Muertes, crisis del petróleo y presión sobre la economía mundial
El costo humano de la guerra siguió en ascenso. Según el recuento citado en el reporte, más de 1.300 personas han muerto en Irán. En Líbano, los ataques israelíes han desplazado a más de un millón de personas y el gobierno libanés sitúa la cifra de muertos por encima de 1.000. Israel asegura haber matado a más de 500 combatientes de Hezbolá durante esta fase de la guerra regional.
En Israel, 15 personas murieron por misiles iraníes y otras cuatro murieron en Judea y Samaria por un ataque iraní. Al menos 13 miembros del ejército estadounidense también han muerto. A la vez, la dimensión económica de la guerra ya se percibe fuera de Oriente Medio. Los ataques iraníes contra infraestructura energética del Golfo y su control sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz elevaron el temor a una crisis energética de escala global.

Por el estrecho de Ormuz circula una quinta parte del petróleo mundial y también otros bienes críticos. En ese contexto, Donald Trump atacó verbalmente a los aliados de la OTAN por no participar en la protección del paso marítimo. Los países aliados rechazaron entrar en la guerra y afirmaron que no fueron consultados antes de que Washington e Israel iniciaran la ofensiva. En redes sociales, Trump llamó cobardes a los miembros de la alianza.
El crudo Brent pasó de unos 70 dólares por barril antes del inicio de la guerra a alrededor de 108 dólares este viernes. El alza llegó cuando muchos gobiernos ya afrontaban dificultades para contener el encarecimiento de alimentos y otros bienes básicos. Asia recibe uno de los impactos más severos, pero la presión alcanza a toda la economía mundial, con riesgos sobre helio, azufre y otras materias primas clave para chips, fertilizantes y cadenas de suministro.