El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una nueva licencia general que autoriza de forma temporal transacciones vinculadas con petróleo de origen iraní, pese al régimen de sanciones que mantiene contra Teherán. La medida se conoció la noche del viernes al sábado, hora de Israel, en medio del aumento de la tensión con Irán y de los combates en la región.
La exención, publicada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), alcanza al petróleo iraní que ya hubiera sido cargado en buques hasta el 20 de marzo de 2026. A partir de esa fecha, se permitirá durante 30 días su venta, transporte y descarga.
La licencia también cubre operaciones logísticas necesarias para cerrar esas transacciones, entre ellas el atraque de los buques, los seguros, las reparaciones y la operativa marítima. El alcance del permiso incluye además la importación de petróleo a Estados Unidos, siempre que forme parte de operaciones necesarias para completar transacciones autorizadas dentro de ese marco.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que es la tercera vez en alrededor de dos semanas que Washington flexibiliza de manera temporal algunas sanciones. Según indicó, ya se habían adoptado medidas similares en relación con el petróleo ruso.
La decisión expone el intento de la administración estadounidense de sostener la presión económica sobre el régimen iraní sin provocar alteraciones inmediatas en el mercado energético global ni cortes en el suministro mundial de crudo.
El Ministerio de Hacienda estadounidense precisó que la exención no tiene carácter general. No alcanza a entidades vinculadas con países como Corea del Norte o Cuba, ni a determinadas zonas de Ucrania. Tampoco deja sin efecto otras sanciones que no estén incluidas de forma expresa en la licencia.
La medida abrió críticas en Washington. Sus detractores sostienen que la autorización podría facilitar el ingreso de hasta$14.000 millones a la economía iraní en plena guerra, y advierten que en los hechos supone un alivio importante para el régimen de los ayatolás en medio de la guerra.
Frente a esos cuestionamientos, el Gobierno de Estados Unidos sostiene que se trata de una decisión técnica dirigida a evitar perturbaciones en el mercado energético mundial.
