Ali Shamkhani, secretario del Consejo Supremo y asesor estratégico del líder supremo Alí Jamenei, murió en una operación israelí, después de haber salido con vida de dos intentos previos de asesinato. La información, según Walla y fuentes de seguridad citadas por ese medio, sitúa su muerte al final de una persecución prolongada.
Durante años, Shamkhani estuvo bajo la mirada de los servicios de inteligencia de Israel y Estados Unidos. Una fuente de seguridad, citada por Walla, lo describió como una figura menos visible de lo que sugería su cargo: “La descripción de su cargo engañó a muchos. Daba la impresión de ser un alto funcionario más, pero en realidad no lo era en absoluto”.
Ese mismo testimonio lo presenta como uno de los hombres de mayor confianza de Jamenei y una pieza central en el engranaje de decisiones políticas y de seguridad en Irán. Según esa versión, Shamkhani era el funcionario de más alto rango encargado de coordinar los organismos de seguridad iraníes conforme a las decisiones del líder supremo. Además, articulaba la acción de los “enviados” de Teherán en Oriente Medio, una red que incluía al régimen de Bashar al Assad antes de su caída, Hezbolá, los hutíes, las milicias chiitas en Irak, Hamás y la Yihad Islámica.
La fuente añadió que, desde esa posición, Shamkhani coordinaba atentados de distinto perfil y las respuestas frente a acciones del Ejército de Defensa de Israel, del Ejército de Estados Unidos y de otros actores. Su influencia dentro del aparato iraní, agregó, creció de forma especial tras la muerte del comandante de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani, en un ataque estadounidense en 2020.
Walla ubica el primer intento reciente en junio de 2025. En el marco de la operación León Ascendente, la Inteligencia Militar israelí y la Fuerza Aérea lo identificaron como objetivo y dispararon un misil de precisión contra el edificio en el que se ocultaba. Shamkhani, sin embargo, escapó en el último momento.
Tiempo después, él mismo reconstruyó aquel episodio en una entrevista con un medio iraní. Dijo que oyó las explosiones de varios misiles que, según su versión, impactaron en el techo de su casa y vio cómo la estructura se venía abajo. “El techo se detuvo a 5 cm por encima de mi cabeza”, relató, antes de añadir: “Estaba seguro de que era un terremoto. No pensé que fuera un ataque israelí”.
El segundo intento llegó con el inicio de la operación “El Rugido del León”. Según la información difundida, el sábado por la mañana a las 08:13, la Fuerza Aérea israelí lanzó 40 misiles contra 40 altos cargos del sistema de seguridad iraní en 40 segundos. Shamkhani estaba en el edificio atacado, pero volvió a sobrevivir.
Tras ese golpe, los servicios de inteligencia israelíes revisaron de inmediato los resultados y, de acuerdo con esos datos, confirmaron que Shamkhani había salido de entre los escombros y había huido. La Dirección de Inteligencia Militar, conocida como Aman, logró ubicarlo después en uno de los apartamentos propiedad de su familia.
Con una nueva verificación y una planificación previa de la infraestructura para el ataque aéreo, Israel activó la operación final: atacó el edificio y mató a Shamkhani. La fuente de seguridad subrayó que el principal desafío fue localizar con rapidez en cuál de los inmuebles de su familia se encontraba, antes de que pudiera trasladarse a un lugar desconocido.
Oficiales de reserva expertos en Irán estimaron que su muerte golpeó con fuerza el proceso de toma de decisiones en la cúpula iraní. Según esas mismas fuentes, ese vacío habría contribuido a disparos desproporcionados contra países del Golfo, incluidos Turquía y Azerbaiyán.
En esa lectura, el impacto no se limitó a la operatividad inmediata: los oficiales también sostuvieron que la muerte de Shamkhani aceleró el traspaso del liderazgo a Mojtaba Jamenei y dejó expuesto un hueco que, según esa evaluación, intentó ocupar Ali Larijani, quien también murió.
