El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, sostuvo que la guerra emprendida por Washington y Tel Aviv contra Irán debe seguir hasta que el régimen de la República Islámica quede reducido al punto de no conservar “ningún poder” y la población iraní pueda levantarse para derrocarlo.
En una entrevista con CNN, Leiter afirmó que la campaña concluirá cuando “no haya una entidad en Teherán que vaya a amenazar a la región”.
Según dijo, ese desenlace podría llegar a través de “un cambio de actitud de este régimen”, aunque admitió que esa posibilidad es “difícil de imaginar”. Por eso, consideró más probable una rebelión interna. “Probablemente, va a ocurrir porque el pueblo iraní ya ha tenido suficiente”, declaró.
Leiter insistió en que ese escenario requiere una intervención desde dentro del propio país. “Creo que necesitamos botas sobre el terreno, pero tienen que ser botas iraníes, y creo que vienen”, señaló.
Al ser consultado sobre esa afirmación, comparó la situación con la caída de la Unión Soviética y con el derrumbe del gobierno comunista de Rumanía a fines de la década de 1980.
“Hay un punto de combustión”, dijo. “Miren, nadie sabía cuándo colapsaría la Unión Soviética. Nadie sabía cuándo los rumanos volverían sus armas contra su… gobierno. Pero ocurrió en algún momento. Y si los degradamos lo suficiente, el pueblo de Irán va a decir: ya hemos tenido suficiente y queremos un régimen diferente”.
Tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, han llamado al pueblo iraní a levantarse, después de las protestas masivas registradas allí en enero, que fueron sofocadas en una represión mortal.
Leiter remarcó que la prioridad debe ser debilitar al régimen hasta vaciarlo de capacidad de acción. “En lo que tenemos que centrarnos ahora es en degradar hasta el punto en que a este régimen no le quede ningún poder. Con suerte, eso desencadenará este punto de combustión en el que la gente pueda tomar las riendas de su propia vida. Nuestro enfoque tiene que estar en degradar a este régimen hasta el punto en que ya no represente una amenaza para nosotros, para la región, para el mundo”, afirmó.
El diplomático añadió que ese objetivo puede alcanzarse mediante ataques aéreos de Estados Unidos e Israel. Aun así, aseguró que la ofensiva “no va a continuar para siempre”.
