El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afronta presiones para explicar su decisión de suspender las sanciones sobre el petróleo de Irán, después de haber criticado a mandatarios anteriores por conceder alivios similares a Teherán.
Trump defendió la medida con el argumento de que busca aumentar la oferta mundial de crudo y restar presión sobre los precios. “Solo quiero que haya todo el petróleo posible en el mercado, y ni siquiera sabemos si Irán se queda con ese dinero”, afirma Trump en referencia a los$14 000 millones que se prevé que entren en las arcas iraníes.
El mandatario sostuvo además que ya hay cargamentos listos para salir al mercado. “Hay buques ahí fuera cargados de petróleo. En lugar de mantenerlos allí, prefiero que [el petróleo] entre en el sistema”, continúa Trump.
En la misma línea, minimizó el posible impacto financiero para Irán dentro del contexto bélico. “Cualquier pequeña cantidad de dinero que reciba Irán no va a suponer ninguna diferencia en esta guerra, pero quiero que el sistema esté bien engrasado”.
Trump también aseguró que la apertura petrolera tendría un efecto inmediato sobre los precios internacionales del crudo. “El precio del petróleo caerá en picado tan pronto como se cierre el acuerdo”, añade, al señalar que las cotizaciones ya habían bajado después de que anunciara ese mismo día unas negociaciones que calificó de productivas.
