El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, sostuvo que la frontera israelí con Líbano debería extenderse hasta el río Litani, en el sur del país vecino, mientras las fuerzas israelíes bombardeaban puentes y destruían viviendas en una ofensiva militar cada vez más intensa contra Hezbolá.
Las declaraciones de Smotrich son, hasta ahora, las más explícitas de un alto funcionario israelí sobre la posibilidad de apoderarse de territorio libanés en el marco de una campaña que Israel presenta como una operación contra Hezbolá, el grupo armado respaldado por Irán.
En una entrevista con una emisora israelí, Smotrich afirmó que la operación en Líbano “debe terminar con una realidad completamente diferente, tanto con la decisión sobre Hezbolá como también con el cambio de las fronteras de Israel”.
“Lo digo aquí de manera definitiva… en cada sala y en cada discusión, también: la nueva frontera israelí debe ser el Litani”, declaró.
Smotrich encabeza un pequeño partido dentro del gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu y suele pronunciarse en términos que exceden la línea oficial del Gobierno israelí.
La oficina de Netanyahu no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre esas declaraciones. A comienzos de mes, el ministro de Defensa, Israel Katz, ya había insinuado la posibilidad de una toma de territorio al advertir que Líbano podría sufrir una “pérdida de territorio” si no desarmaba a Hezbolá.
Los dichos de Smotrich tienen una fuerte carga en Líbano, un país marcado por décadas de invasiones y ocupación por parte de Israel. El Ejército israelí ha ejecutado ataques repetidos contra territorio libanés desde 1978 y mantuvo ocupado el sur del país entre 1982 y 2000.
Un funcionario libanés dijo a Reuters que Beirut todavía confía en que las potencias extranjeras ejerzan suficiente presión sobre Israel para frenar la guerra, a partir de una oferta del presidente Joseph Aoun para abrir conversaciones directas.
Smotrich también reclamó que Israel anexe territorio bajo su control en la Franja de Gaza, hasta una línea de armisticio con Hamás. Un alto el fuego firmado en octubre dejó a Israel con el control del 53% de Gaza, donde ordenó la salida de residentes y demolió edificios con bulldozers.