Alcaldes y autoridades locales de varias localidades del sur del Líbano afirmaron que el ejército israelí les ordenó expulsar a personas desplazadas que se refugiaban en sus municipios tras huir de zonas de mayoría chií, consideradas bastiones de Hezbolá, en el marco de la guerra entre el grupo e Israel.
Más de un millón de personas han sido desplazadas por los bombardeos israelíes desde que el Líbano quedó arrastrado a la guerra de Oriente Medio después de que Hezbolá, respaldado por Irán, lanzara cohetes contra Israel el 2 de marzo.
La mayoría de los desplazados salió del sur y el este del Líbano, así como de los suburbios del sur de Beirut, áreas donde Hezbolá mantiene una fuerte presencia.
“Recibí una llamada telefónica el domingo del ejército israelí exigiendo que mi localidad fuera ‘limpiada en un plazo de 24 horas’”, declaró a AFP Elie Abu Nakoul, alcalde de Kawkaba, en el distrito de Hasbaya.
“Tengo 21 familias desplazadas y 200 familias locales, así que ¿a quién voy a proteger?”, dijo. Agregó que “no tenía otra opción que proteger a las familias desplazadas de cualquier ataque israelí y proteger del peligro a la gente de mi localidad”.
Según explicó, las familias desplazadas tenían previsto abandonar Kawkaba más tarde ese mismo día.
Abu Nakoul también dijo que durante la última semana recibió llamadas reiteradas del ejército israelí para que entregara los nombres de las personas desplazadas alojadas en su aldea.
“Me negué a proporcionar los nombres, ya que eso violaría la ley libanesa, y destaqué que las familias desplazadas son civiles inocentes, en un intento de mantenerlas aquí”, afirmó.
En la cercana Abu Qamha, el notable local Michel Abu Rashed recibió una llamada similar de Israel, pero también rechazó entregar los nombres de los desplazados.
El distrito de Hasbaya, en el sur del Líbano, reúne localidades drusas, cristianas y musulmanas suníes, dentro de un país marcado por su diversidad religiosa.
La zona limita con el distrito de Marjayoun, donde se han registrado incursiones del ejército israelí y enfrentamientos con combatientes de Hezbolá en varios sectores.
En ese contexto, el municipio de Al-Mari, también en Hasbaya, informó en un comunicado que asumía el “compromiso con estas directivas forzadas” y lamentó tener que obligar a los desplazados a marcharse, al sostener que se trata de una medida que le fue “impuesto”.
