Lightning Forge une en Utah a F-35 neerlandeses y estadounidenses para medir integración, ritmo de salidas, apoyo logístico y capacidad aliada de combate.
Lightning Forge lleva la integración del F-35 a un nivel operativo
En marzo de 2026, los F-35A de la Real Fuerza Aérea y Espacial de los Países Bajos llegaron a la Base Aérea Hill, en Utah, para el ejercicio Lightning Forge con aeronaves del Ala de Caza 388 de Estados Unidos. El despliegue, mayor operación de F-35 neerlandesa hasta ahora, busca comprobar si una unidad de la OTAN puede generar capacidad de combate con rapidez, sostener misiones y actuar con su aliado estadounidense como una sola fuerza.
En ese marco, tripulaciones de ambos países planifican, reciben instrucciones, vuelan y examinan de forma conjunta misiones complejas en un entorno aéreo disputado. Los mandos neerlandeses presentan ese esquema como una prueba real de integración de quinta generación y no como una muestra de cooperación entre aliados. Así, el entrenamiento se acerca a una campaña en la que la aviación de la OTAN tendría que actuar de manera combinada frente a amenazas avanzadas.
El ejercicio usa el F-35A Lightning II como plataforma principal, pero su valor no queda limitado a la baja observabilidad, la supervivencia o la fusión de sensores. La aeronave ofrece una base común para conectar pilotos, sistemas de misión y armas. Por eso, Lightning Forge tiene interés estratégico para Países Bajos y Estados Unidos, ya que la utilidad del avión también depende de su capacidad para unificar la ejecución del combate aéreo entre fuerzas aliadas.

De ahí que el destacamento neerlandés no llegara a Hill para compartir espacio aéreo ni para cumplir un gesto simbólico de compromiso transatlántico. La misión busca una integración directa con una de las unidades de F-35 con mayor experiencia operativa de la Fuerza Aérea estadounidense. Para la OTAN, esa relación acelera la transferencia de mejores prácticas y refuerza una defensa cuya credibilidad depende del número de aviones, de procedimientos comunes y de operaciones combinadas sostenidas.
Claves del despliegue neerlandés en el ejercicio Lightning Forge
- La llegada a Hill AFB ocurrió en marzo de 2026 como parte de un ejercicio conjunto en Utah.
- El contingente neerlandés constituye la mayor operación de F-35 realizada hasta ahora por su fuerza aérea.
- Las tripulaciones generan dos tandas de salidas cada día durante todo el ejercicio.
- La unidad carga armamento real e inerte a lo largo de todo el mes.
El ritmo de salidas prueba pilotos, mantenimiento y logística aliada
En el Utah Test and Training Range, el destacamento neerlandés encontró un campo muy distinto del existente en su país. El teniente coronel Swinger destacó la amplitud y la complejidad del terreno de Utah frente al paisaje mucho más llano de los Países Bajos. Esa diferencia amplía las opciones de adiestramiento y permite trabajar con escalas, perfiles de amenaza y condiciones tácticas que la unidad neerlandesa no tiene en el ámbito nacional.
Además, el campo de pruebas permite entrenarse frente a emisores de amenazas y conjuntos de objetivos que reproducen sistemas hostiles para los que fue diseñado el F-35. Ese entorno hace posible un empleo más completo de la plataforma que el disponible en territorio neerlandés. Como los errores tácticos quedan expuestos con claridad, la unidad obtiene confirmación sobre los procedimientos eficaces y una medida precisa de los márgenes del combate moderno.

Con su mayor contingente de F-35 ya desplegado, Países Bajos somete a la unidad a un ritmo deliberadamente exigente. Las tripulaciones generan dos tandas de salidas cada día, cargan armamento real e inerte durante todo el mes y sostienen la actividad con pocas aeronaves. Así, el ejercicio examina a los pilotos y también la capacidad de una unidad de quinta generación para desplegarse lejos de casa, rearmarse, mantener los aviones y recuperar capacidad tras cada ciclo.
A partir de ese ritmo, la prueba busca determinar si el escuadrón puede convertir una plataforma avanzada en una capacidad sostenida de generar misiones fiables y constantes. El propio Swinger resumió el desafío con preguntas básicas sobre personal, material y cadencia operativa. Por eso, la evaluación alcanza a mantenimiento, logística, planificación, apoyo y resistencia general del escuadrón, mientras muchos pilotos jóvenes afrontan su primer contacto con una operación de esa intensidad.
Hill AFB amplía la capacidad aliada y acelera la preparación operativa
Para muchos pilotos jóvenes neerlandeses, la confianza surge de la exposición directa a la complejidad, al ritmo sostenido, a la corrección táctica y a las operaciones de coalición. El efecto esperado es reducir el tiempo necesario para alcanzar el nivel de competencia que exigen las operaciones de combate a gran escala. Para la OTAN, ese avance importa porque la capacidad de combate depende del tamaño de las flotas y del rendimiento común de los pilotos.
Durante años, muchos ejercicios aéreos aliados reunieron aviones de varios países en el mismo espacio aéreo, aunque cada fuerza mantuviera buena parte de la planificación y de la ejecución por separado. La expansión del F-35 dentro de la OTAN modifica ese esquema porque estadounidenses y neerlandeses comparten planificación, informes previos, misiones y análisis posterior. Con el mismo avión y marcos tácticos similares, las tripulaciones pasan de aportes paralelos a una generación conjunta de efectos de combate.

Según el mayor Cody Bown, esa presencia eleva el realismo del entrenamiento estadounidense al aumentar el número de aeronaves en los escenarios e incorporar pilotos distintos al entorno habitual del ejercicio. Al mismo tiempo, Hill aporta infraestructura, espacio de entrenamiento y recursos operativos para una integración avanzada de quinta generación, lo que confirma el papel de Estados Unidos como principal apoyo para elevar antes el nivel operativo aliado.
Con la escala prevista ya asegurada gracias al apoyo de Team Hill, Swinger calificó esa asistencia como inigualable frente a despliegues internacionales anteriores. Para Países Bajos, la operación muestra que su fuerza de F-35 puede desplegarse a escala, sostener un ritmo exigente y trabajar con alta integración junto a Estados Unidos. En el conjunto de la OTAN, Lightning Forge indica que la comunidad del F-35 avanza hacia mayor capacidad y preparación para el combate contemporáneo.
