Israel afrontó durante la madrugada una nueva cadena de ataques iraníes con misiles balísticos contra el norte, el centro y Jerusalén, en una jornada que también incluyó lanzamientos de Hezbolá desde Líbano y una alerta por un presunto dron en la frontera norte. Una vivienda en Nesher, en el área de Haifa, sufrió daños por una munición de racimo iraní, y un hombre resultó herido leve en el norte tras pisar un fragmento de proyectil. Las autoridades no reportaron heridos en el resto de los impactos.
La secuencia comenzó con sirenas en la Galilea Occidental por cohetes disparados por Hezbolá desde Líbano. Más tarde, el Ejército israelí detectó un ataque iraní dirigido al norte del país, con alertas en comunidades próximas a la frontera libanesa, en los Altos del Golán y en Galilea. Después, las autoridades informaron que el misil cayó en una zona abierta y que no hubo víctimas ni daños.
Poco después, las Fuerzas de Defensa de Israel identificaron otra andanada de misiles balísticos contra el centro del país. Las sirenas sonaron en Tel Aviv, Petah Tikva y otras zonas cercanas, además de algunos asentamientos de Judea y Samaria. El Mando del Frente Interno autorizó luego a la población a salir de los espacios protegidos, después de que se determinó que el proyectil impactó en un área abierta y no dejó heridos.
La ofensiva se reanudó con otro ataque iraní sobre el norte de Israel. En ese tramo, las sirenas volvieron a activarse en amplias zonas del norte y los equipos de emergencia acudieron a la zona de Haifa por reportes de un posible impacto de munición de racimo. Magen David Adom dijo entonces que no tenía constancia de heridos.
Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron que el misil lanzado hacia Haifa llevaba una ojiva de bombas de racimo, capaz de dispersar decenas de submuniciones sobre una superficie extensa. Una de esas municiones alcanzó una casa en Nesher, suburbio de Haifa, y causó daños en la vivienda. Los médicos reiteraron después que no había víctimas en ese punto.
Más adelante, el Ejército detectó otra salva iraní dirigida a Jerusalén y al centro de Israel. También se activaron sirenas en Ashkelon, Beit Shemesh y zonas aledañas. Tras esa oleada, las autoridades volvieron a informar que no había heridos y levantaron la orden de permanecer en refugios.
El único lesionado reportado en esa serie de ataques fue un hombre que sufrió heridas leves en el norte al pisar un fragmento de misil. El servicio de ambulancias indicó además que atendió a varias personas por cuadros de ansiedad extrema tras la ofensiva.
En paralelo, las sirenas sonaron a lo largo de la frontera con Líbano por un presunto ataque con drones. En el frente económico, el crudo Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, un día después de haber caído más de 10 % tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplazar nuevos ataques contra Irán y elogiar las “muy buenas” conversaciones con Teherán.