Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, viajó a Pakistán en el marco de las negociaciones con Estados Unidos para poner fin a la guerra y alcanzar un acuerdo entre ambos países. Sin embargo, según un informe del periódico Al-Sharq Al-Awsat, para que su avión pudiera salir con seguridad de Irán y aterrizar en la vecina Pakistán, se vieron obligados a solicitar autorización a Estados Unidos e Israel, que controlan el espacio aéreo de Irán.
Como se recordará, una fuente oficial pakistaní confirmó que el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, y el enviado especial Steve Whitecoff tienen previsto reunirse en Islamabad, la capital de Pakistán, con altos cargos iraníes ya esta semana. Según un informe de Politico, Qalibaf es considerado por algunos en la Casa Blanca como un posible socio, capaz de liderar a Irán y negociar con la Administración Trump en la siguiente fase de la guerra.
Un caso similar ocurrió durante la operación “León Ascendente” el año pasado, cuando el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió en Ginebra con ministros de Asuntos Exteriores de diversos países europeos para debatir los acontecimientos en la región. Sin embargo, dado que tenía que despegar de Irán —cuyo espacio aéreo se encontraba en ese momento bajo control israelí—, se vio obligado a notificar su vuelo a las autoridades israelíes para poder desplazarse por el espacio aéreo.
Fuentes oficiales y medios de comunicación iraníes han desmentido hoy (lunes) las afirmaciones de Trump sobre unas “conversaciones productivas”, y han afirmado que su decisión de suspender los ataques previstos contra instalaciones energéticas, tras dar a Irán un ultimátum de 48 horas para abrir el estrecho de Ormuz sin condiciones ni amenazas, se debió exclusivamente a las amenazas iraníes. “No hay ninguna relación directa o indirecta con Trump”, declaró una fuente iraní a la agencia de noticias “Fars”, afín al régimen. Según él, la retirada estadounidense se produjo después de que se dejara claro a la Casa Blanca que, en caso de ataque, Irán dañaría todas las centrales eléctricas e infraestructuras estratégicas en todo Oriente Medio.
Según las estimaciones en Israel, si finalmente se alcanza un acuerdo, no será un acuerdo parcial ni una medida limitada, sino un acuerdo global que ponga fin a la guerra. En Jerusalén se estima que no se trata de una medida que deje a Israel luchando en solitario contra Irán, sino de un acuerdo que también obligará a Israel.
Sin embargo, en Israel se considera que, hasta que se aclare la situación, hay que aprovechar cada día adicional para atacar más objetivos iraníes. A pesar de comprender que la tendencia podría ser un acuerdo, en Jerusalén aún no saben cómo será exactamente este acuerdo, si se firma, ni hasta qué punto será malo, o no muy malo, desde el punto de vista de Israel. “Hay varias posibilidades”, afirman fuentes israelíes.
Una fuente que ha recibido información sobre los planes de guerra de Israel contra Irán declaró a Reuters que Washington ha informado a Israel de sus conversaciones con Teherán, y que se espera que Israel siga los pasos de Estados Unidos y suspenda cualquier ataque contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes.