Más de 200 aviones y buques llegaron a Israel con unas 8.000 toneladas de armamento, municiones y equipos militares desde el inicio de la guerra con Irán el 28 de febrero, según el balance más reciente difundido por el Ministerio de Defensa, en medio de una ofensiva que se prolonga y exige sostener tanto la campaña aérea como la respuesta defensiva frente a los ataques iraníes.
“Desde el inicio de la operación, han llegado a Israel más de 200 aviones y barcos que transportaban aproximadamente 8.000 toneladas de equipo militar, armamento y municiones”, afirmó la cartera. La cifra supone un aumento marcado frente al parte oficial difundido el 9 de marzo, cuando el propio ministerio informó de 50 aviones de carga y cerca de 1.000 toneladas, lo que refleja una aceleración del abastecimiento en poco más de dos semanas.
El refuerzo logístico coincide con nuevas compras y autorizaciones externas. El 7 de marzo, Washington activó una autoridad de emergencia para agilizar la venta a Israel de más de 20.000 bombas por unos $650 millones, entre ellas 12.000 carcasas de bombas de 1.000 libras. Ese mismo anuncio incluyó adquisiciones adicionales por $298 millones mediante canales comerciales directos.
Estados Unidos presentó la campaña militar iniciada una semana antes como una operación orientada a destruir misiles ofensivos iraníes, sus capacidades de producción y componentes navales. Teherán respondió con ataques contra Israel y otros países de la región que albergan bases estadounidenses.
La dimensión del frente con Irán ha elevado la presión sobre el uso de munición y sistemas de interceptación. Antes del inicio de la guerra, la república islámica contaba con el mayor arsenal de misiles balísticos de Oriente Medio, con estimaciones de entre 2.500 y 6.000 unidades, alcances de hasta 2.000 kilómetros y algunos vectores equipados con submuniciones más difíciles de neutralizar.
Israel y Estados Unidos sostienen que una parte importante de esas capacidades ha sido degradada, pero los ataques iraníes siguen activos. El 21 de marzo, misiles iraníes impactaron en Dimona y Arad, en el sur de Israel, causaron decenas de heridos y evidenciaron fallos en la intercepción total de los proyectiles. Para esa fecha, los bombardeos iraníes habían dejado al menos 15 muertos en Israel desde el comienzo de la guerra.
El volumen de material ingresado apunta a una fase de sostenimiento prolongado de la guerra, con una carga logística cada vez más determinante en el desarrollo de las operaciones. A 26 de marzo, la guerra continúa sin una salida pactada: Irán mantiene en revisión una propuesta de alto el fuego transmitida por intermediarios y la vincula también al frente libanés, mientras Israel asegura que sus operaciones siguen abiertas en varios teatros.