Israel ha puesto en marcha en el sur del Líbano una estrategia militar orientada a establecer un control operativo total entre la frontera común y el río Litani, según reveló este jueves una alta fuente de seguridad en una conversación con Walla. El esquema, impulsado por el ministro de Defensa, Israel Katz, se aplica en el marco de la operación “El Rugido del León” y cuenta con coordinación del jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, y aprobación del primer ministro Benjamin Netanyahu.
La fuente aseguró que las FDI actúan por aire, tierra y mar bajo el llamado “modelo Litani”, diseñado para impedir que Hezbolá mantenga capacidad de amenaza sobre las localidades del norte de Israel. El objetivo, señaló, es crear un espacio de seguridad en el que la organización no pueda emplear fuego de tiro directo, incluidos francotiradores y armas antitanque, ni morteros, y tampoco llevar a cabo incursiones a pie.
“Para aplicar el plan, varias divisiones maniobran actualmente en el sur del Líbano, a distintas distancias de la frontera, para limpiar gradualmente las zonas de terroristas e infraestructuras terroristas”, dijo la fuente a Walla. “Pronto entrarán fuerzas adicionales en otros puntos conforme se consolide la inteligencia y según el orden de prioridades. Parte de la actividad incluirá maquinaria pesada de ingeniería y parte medios explosivos. El trabajo será sistemático sobre todas las infraestructuras terroristas de Hezbolá”.
Como parte de ese dispositivo, Israel ejecutó una “interrupción de ejes”, en la definición utilizada por la propia fuente de seguridad, con la intención de acelerar el control del terreno, ampliar la libertad de acción de las FDI y elevar la presión sobre el Gobierno libanés y sobre Hezbolá. Oficiales del Mando Norte indicaron que las fuerzas israelíes destruyeron desde el aire cinco de los ocho principales puentes que cruzan el Litani. Los otros tres, añadieron, permanecen bajo vigilancia y control de fuego desde tierra y aire, con capacidad para impedir cualquier intento de cruce.
La misma fuente afirmó que la maniobra terrestre no se limita al sur del país. “El objetivo es despojar a Hezbolá de todas sus armas en el sur del Líbano”, dijo la alta fuente de seguridad, al sostener que la ofensiva sobre el terreno funciona además como instrumento de presión internacional para lograr el desarme de la organización en todo el territorio libanés. “Es una oportunidad histórica única. No vamos a dejar este problema abierto”.
En paralelo, la política definida por Katz impide por completo el retorno de población chií al sur del Líbano, una medida que, según la fuente, se considera una de las principales palancas de presión estratégica sobre Hezbolá. La evaluación israelí sostiene que la organización no ha logrado dar respuesta habitacional a los desplazados en medio del deterioro de las condiciones climáticas.
“Quien intenta desplazarse hacia el sur es un terrorista. Esa es la política del ministro de Defensa, y las cosas se están dejando claras de manera inequívoca”, dijo la fuente.
Según los datos presentados por las FDI al gabinete político-de-seguridad, más de medio millón de chiíes ya fueron evacuados del sur libanés. En esa zona permanecen decenas de miles de chiíes, en su mayoría ancianos. La población cristiana y drusa, en cambio, siguió en sus hogares.
