El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda este martes la posibilidad de cerrar un acuerdo con Irán para detener la guerra y rebajó el optimismo que había expresado apenas tres días antes sobre un eventual entendimiento.
“No sé si seremos capaces de hacerlo”, dijo al inicio de una reunión del Consejo de Ministros. En esa misma intervención, describió a los iraníes como “pésimos combatientes, pero excelentes negociadores”.
Trump sostuvo además que Washington no necesita ese pacto y aseguró que la presión recae sobre Teherán. “Son ellos los que están suplicando llegar a un acuerdo. Yo no”, afirmó.
Según el mandatario, la campaña militar avanza más rápido de lo calculado al inicio de la guerra. “Calculamos [al comienzo de la guerra] que nos llevaría entre cuatro y seis semanas cumplir nuestra misión. Tras veintiséis días, vamos muy, muy por delante de lo previsto”, señaló.
También vinculó una eventual reapertura del estrecho de Ormuz a un entendimiento con la República Islámica. “Si llegan al acuerdo adecuado, entonces el estrecho [de Ormuz] se abrirá”, declaró.
Horas antes, Trump había endurecido el tono en un mensaje publicado en Truth Social, donde acusó a los negociadores iraníes de comportarse de forma “extraña” y advirtió que “más les vale ponerse serios pronto… [o] la cosa se pondrá fea”.
Durante sus declaraciones, el presidente volvió a justificar el bombardeo estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes ejecutado el mes pasado. Aseguró que, cuando se ordenó esa operación, el régimen iraní estaba a entre dos y cuatro semanas de obtener armas nucleares.
Trump afirmó que, de haber alcanzado esa capacidad, Irán habría empleado primero ese armamento contra Israel. “Quieren apoderarse de Oriente Medio, no solo de Israel”, dijo. “Sin duda, Israel habría sido el primero de su lista… Habrían utilizado un arma nuclear contra Israel y la habrían utilizado contra los demás vecinos. Y luego habrían venido a por nosotros”.