El ejército israelí anunció el envío de nuevos efectivos hacia el interior del sur del Líbano para ensanchar la zona de seguridad que busca consolidar tras el inicio de los ataques de Hezbolá contra territorio israelí a comienzos de mes.
La 162.ª División comenzó hace varios días una incursión en el sector occidental del sur libanés. Según las Fuerzas de Defensa de Israel, la “operación terrestre selectiva contra objetivos clave” forma parte de la expansión de esa “zona de seguridad”.
La decisión se produce después de que el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmara esta semana que las fuerzas israelíes mantendrán el control de una franja de seguridad en el sur del Líbano, hasta el río Litani, mientras persista la amenaza de Hezbolá.
Antes del avance terrestre, las FDI aseguran haber lanzado ataques aéreos masivos y bombardeos de artillería en el área con el objetivo de neutralizar riesgos para las tropas que entraban en la zona.
De acuerdo con el balance militar difundido hasta ahora, la 162.ª División ha abatido a unos 20 miembros de Hezbolá.
Junto a esa unidad, otras cuatro divisiones israelíes operan en el sur del Líbano. La 146.ª permanece desplegada con funciones defensivas en el sector occidental, mientras que la 91.ª y la 36.ª llevan a cabo incursiones en el sector oriental. La 210.ª, por su parte, está apostada en la zona del monte Dov.
El ejército israelí también se prepara para incorporar una sexta división al frente, la 98.ª, una formación de élite integrada por paracaidistas y comandos. Su despliegue se enmarca en los esfuerzos para establecer la nueva zona de seguridad y empujar la amenaza de Hezbolá lejos de la frontera.
