Donald Trump se inclina por autorizar una gran operación terrestre de Estados Unidos contra Irán, según un funcionario de uno de los países que median entre Washington y Teherán. La fuente, conocedora de las gestiones diplomáticas en curso, asegura que la Casa Blanca cree que la presión militar puede forzar a Irán a ceder.
Ese mismo funcionario sostiene que Estados Unidos admite en privado que Teherán difícilmente aceptará las concesiones incluidas en el plan de 15 puntos planteado por Washington. También afirma que, por orden de Trump, miles de soldados estadounidenses han sido enviados a la región con el objetivo de capturar la isla de Kharg, bajo control iraní.
Un segundo funcionario de otro país mediador advierte de que tomar la isla no resolvería por sí solo la operación. Según esa evaluación, conservar Kharg durante un periodo largo exigiría un despliegue mucho mayor de tropas y combates más prolongados, en una guerra que se extendería bastante más allá del plazo de entre cuatro y seis semanas que Washington ha presentado públicamente.
Aunque el sábado se alcanzará la cuarta semana de la guerra, Estados Unidos mantiene que va muy por delante del calendario previsto.
Las dos fuentes coinciden en que la República Islámica no capitulará aunque finalmente se ponga en marcha una incursión terrestre. Aun así, sostienen que Irán está dispuesto ahora a aceptar condiciones que rechazaba antes de que Estados Unidos iniciara la guerra.
Trump anunció el lunes que aplazaba hasta el viernes el plazo dado a Irán para aceptar la propuesta estadounidense de 15 puntos y poner fin a la guerra. En caso de negativa, advirtió, Teherán afrontará una campaña de bombardeos contra sus centrales eléctricas. En torno a esa nueva fecha límite está prevista la llegada a la región de miles de marines estadounidenses adicionales.