El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel informó que la policía se reunirá con el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, para intentar encontrar soluciones después de impedir este domingo que las dos máximas autoridades católicas de Tierra Santa llegaran a la Iglesia del Santo Sepulcro para la celebración del Domingo de Ramos.
En un comunicado, la Cancillería israelí atribuyó las restricciones a la amenaza de nuevos ataques iraníes y sostuvo que las medidas vigentes en la Ciudad Vieja responden a razones de seguridad. “Todas las instrucciones de seguridad y precaución en la Ciudad Vieja son consecuencia directa del lanzamiento de misiles iraníes”, señaló.
El ministerio añadió que “como es sabido, el régimen iraní ha disparado contra la Ciudad Vieja en múltiples ocasiones, alcanzando lugares cercanos a la Iglesia del Santo Sepulcro, la mezquita de Al-Aqsa y el Muro Occidental”.
Según la misma nota, las limitaciones no afectan solo a los cristianos, sino al conjunto de los lugares sagrados. “A la luz de esto, y con el fin de proteger la vida de los fieles de todas las confesiones, se han emitido instrucciones de precaución para todos los lugares sagrados de todas las religiones, y no es posible celebrar concentraciones masivas”, indicó.
El comunicado subrayó además que el riesgo de un incidente grave en la Ciudad Vieja se ve agravado por la densidad del área y por las dificultades para desplegar allí equipos de emergencia. “La preocupación por un incidente con víctimas múltiples en la Ciudad Vieja es especialmente grave dada la densidad de la zona y la dificultad de desplegar equipos de primera intervención en un incidente de este tipo”, afirmó.
La Cancillería concluyó que “la policía se reunirá con el cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y trabajará para buscar soluciones que permitan una rutina lo más normal posible, garantizando al mismo tiempo la seguridad pública”.
