El presidente de Israel, Isaac Herzog, llamó al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, para transmitirle su “profundo pesar” por la actuación policial que impidió al purpurado y al custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, llegar a la Iglesia del Santo Sepulcro para la misa del Domingo de Ramos.
Herzog sostuvo que lo ocurrido respondió a motivos de seguridad vinculados a la amenaza de nuevos ataques iraníes. “Aclaré que el incidente se debió a motivos de seguridad, a causa de la continua amenaza de ataques con misiles por parte del régimen terrorista iraní contra la población civil de Israel, tras los incidentes anteriores en los que misiles iraníes cayeron en la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén en los últimos días”, afirmó.
El jefe del Estado añadió que reiteró ante Pizzaballa la posición oficial israelí sobre los lugares santos de la ciudad. “Reafirmé el compromiso inquebrantable del Estado de Israel con la libertad de religión para todas las confesiones y con el mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén”.
