Los medios estatales rusos difundieron imágenes de un Su-35 en una configuración inédita durante una misión nocturna sobre el sector sur de las líneas del frente entre fuerzas rusas y ucranianas. El caza apareció con una carga de ocho misiles que combina armamento aire-aire de distinto alcance con un misil antirradiación, una disposición que amplía sus opciones tanto para escolta como para supresión de defensas.
La configuración observada incluye un misil aire-aire de largo alcance R-37M, instalado en posición central entre los motores, y un misil antirradiación Kh-31PM. A ese conjunto se suman tres misiles aire-aire de alcance medio R-77-1 y tres misiles aire-aire de corto alcance R-73/74. El avión también equipa cápsulas de guerra electrónica en las puntas alares, sistemas en los que las Fuerzas Aeroespaciales Rusas apoyan buena parte de su supervivencia cuando operan frente a adversarios con capacidades antiaéreas avanzadas.
Según el ministerio de Defensa ruso, los Su-35 con esta carga tenían la misión de cubrir a helicópteros del Ejército que atacaban personal ucraniano y puntos de despliegue temporal. En ese esquema, los R-73/74, más baratos y abundantes, ofrecen defensa contra aeronaves no tripuladas, mientras que el Kh-31PM puede emplearse contra radares y sistemas de defensa antiaérea en caso de activación, con el efecto adicional de disuadir intentos de fijación radar contra el propio Su-35 o la aeronave escoltada.

El R-37M aporta el componente de mayor alcance. Ese misil permite atacar objetivos a distancias de hasta 350 kilómetros y resulta especialmente apto contra helicópteros y plataformas de apoyo de alto valor por su menor maniobrabilidad. El R-77-1 aparece como el misil menos probable de ser utilizado en este perfil: es demasiado costoso para emplearlo contra drones de bajo valor y su alcance es insuficiente para comprometer blancos muy detrás de las líneas del frente. Su uso quedaría más vinculado a un eventual combate contra cazas o helicópteros de ataque cerca de la zona de contacto, un escenario descrito como improbable.
El Su-35, uno de los cazas más pesados del mundo, dispone de una capacidad de carga particularmente elevada. A comienzos de la década de 2020 empezó a integrar el R-37, un misil sobredimensionado desarrollado originalmente para el interceptor MiG-31, bastante mayor. Ese arma combina largo alcance, una ojiva de 61 kilogramos y una velocidad de Mach 6, aunque el radar del Su-35 es menos potente que el del MiG-31. Por esa razón, para lanzar el misil a su distancia máxima necesita apoyo de MiG-31, radares terrestres o sistemas AEW&C como el A-50U.
A finales de julio también se confirmó la integración del nuevo misil aire-aire R-77M en los Su-35 rusos, una incorporación que elevó sus capacidades de combate más allá del alcance visual y redujo la brecha frente a los AIM-120D empleados por los F-35 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Sin embargo, se estima que el R-77M es mucho más costoso que el R-77-1 y no ha aparecido en uso generalizado.

El Su-35 ha sido probado en combate aire-aire con una intensidad superior a la de cualquier otro caza posterior a la Guerra Fría. Informes de noviembre de 2025 señalaron que estos aparatos habían obligado a los F-16 y Mirage 2000 recién entregados a la Fuerza Aérea Ucraniana a operar exclusivamente a baja altitud y muy por detrás de las líneas del frente. Fuentes ucranianas también han advertido de manera constante que esos F-16 y Mirage 2000 suministrados por países europeos no pueden igualar las capacidades del Su-35.
La industria de defensa rusa incrementó de forma significativa la producción del modelo a partir de 2025, en parte por los éxitos de exportación registrados ese año. Se informaron entregas en diciembre, principios de noviembre, finales de septiembre, mediados de agosto, finales de junio, mediados de mayo y finales de marzo.
Pese a ese aumento de producción y a sus recientes integraciones, las capacidades de este caza de “generación 4+” se han ido rezagando frente a la vanguardia tecnológica. China y Estados Unidos avanzan con cazas de quinta generación hacia estándares de “generación 5+” y preparan la entrada en servicio operativo de aviones de sexta generación para comienzos y mediados de la década de 2030.
