La Casa Blanca aseguró que las conversaciones con Irán continúan y marchan de forma positiva, pese a las declaraciones en sentido contrario realizadas desde Teherán.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, vinculó esa postura a la presión militar ejercida por Estados Unidos sobre Irán y citó entre los resultados el daño causado al 70 % de las instalaciones de producción de misiles, drones y material naval.
“No es de extrañar que veamos cómo los elementos restantes del régimen se muestran cada vez más ansiosos por poner fin a la destrucción y sentarse a la mesa de negociaciones mientras aún puedan”, afirmó Leavitt.
La portavoz insistió en que los contactos no se han interrumpido. “A pesar de toda la postura pública que se escucha por parte del régimen y de las informaciones falsas, las conversaciones continúan y van bien”, dijo. También sostuvo que existe una diferencia entre el discurso público iraní y los mensajes transmitidos a Washington: “Lo que se dice públicamente es muy diferente de lo que nos ha comunicado en privado”.
Aunque Estados Unidos ha presentado esos contactos como negociaciones directas, dos funcionarios árabes familiarizados con los esfuerzos de mediación dijeron que la comunicación se ha limitado al intercambio de mensajes a través de terceros países.
Washington también interpretó como una señal de seriedad el hecho de que Irán haya permitido el paso de varios petroleros por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, funcionarios árabes citados por The Times of Israel señalaron que consideran poco probable que Teherán acepte ahora las exigencias estadounidenses que ya rechazaba antes de la guerra.
