La Casa Blanca confirmó que trasladó a Israel su preocupación después de que la Policía israelí impidiera el Domingo de Ramos la entrada de dos altos funcionarios católicos a la Iglesia del Santo Sepulcro para rezar, en un incidente que derivó en tensiones en pleno inicio de la Semana Santa.
Los religiosos afectados fueron el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa.
“Expresamos nuestras preocupaciones a Israel con respecto al cierre de estos sitios sagrados”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, durante una rueda de prensa.
Más tarde, funcionarios católicos en Jerusalén informaron que las disposiciones para las oraciones de la Semana Santa, que concluirá con la Pascua el domingo 5 de abril, quedaron resueltas con las autoridades israelíes. El anuncio puso fin al enfrentamiento diplomático abierto por las restricciones.
Leavitt señaló además que Washington busca que los creyentes puedan entrar en los lugares santos y dijo que, aunque la seguridad sigue siendo una prioridad, la administración estadounidense da por hecho que Israel trabaja en medidas para reabrirlos durante las celebraciones religiosas.
“Queremos que los fieles puedan acceder a estos sitios sagrados. Por supuesto, la seguridad es una prioridad máxima, pero entendemos que Israel está trabajando en las medidas de seguridad para reabrir los sitios durante la Semana Santa, y eso es algo que apreciamos”, añadió.