La Santa Sede informó de una reunión con el embajador de Israel después de que la policía israelí impidiera al patriarca latino de Jerusalén acceder a la Iglesia del Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos, un episodio que abrió una controversia internacional en plena Semana Santa.
El encuentro se celebró entre el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos del Vaticano, el arzobispo Paul R. Gallagher, responsable de la diplomacia vaticana, y el embajador israelí Yaron Sideman. “Se expresaron lamentaciones por este incidente, sobre el que se proporcionaron aclaraciones”, señaló el Vaticano.
La restricción impuesta el domingo afectó al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén. La policía israelí justificó la decisión por motivos de seguridad en el contexto de la guerra con Irán. Pizzaballa respondió que se trataba de un “grave precedente” que pasa por alto la sensibilidad de los cristianos de todo el mundo.
Tras las críticas, responsables israelíes y dirigentes católicos alcanzaron un acuerdo para garantizar la oración en el Santo Sepulcro, situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén, durante la Semana Santa, que culmina con la Pascua el domingo.
Después de la reacción negativa, el primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que el patriarca latino tendría “acceso pleno e inmediato”.