La llegada del F-35A a Misawa sustituye al F-16, acelera la transición del 35º Ala y refuerza la integración operativa entre Estados Unidos y Japón.
La llegada del F-35A a Misawa abre la transición de quinta generación
Tras meses de obras, entrega de equipos de apoyo y una modernización que Washington sitúa por encima de los$10.000 millones, la Base Aérea de Misawa recibió el 28 de marzo de 2026 el primer F-35A Lightning II. Con esa llegada, Estados Unidos inició el relevo de los F-16 del 13º Escuadrón de Caza y abrió la transición del 35º Ala de Caza hacia capacidades de quinta generación junto a Japón.
Después de la entrega, en enero de 2026, de equipo especializado de apoyo al F-35 y tras la retirada, en septiembre de 2025, de los F-16 del 13º Escuadrón, el cambio tomó forma en la base japonesa. Funcionarios estadounidenses lo presentan como una medida clave para elevar la supervivencia, ampliar el alcance de ataque y afianzar la integración operativa con las fuerzas japonesas en un entorno cada vez más exigente.
Al pasar de una plataforma de cuarta generación a otra con un perfil de combate distinto, Misawa incorpora un caza impulsado por un motor Pratt & Whitney F135-PW-100. El F-35A puede alcanzar Mach 1,6, operar por encima de los 15.000 metros, transportar cerca de 8.165 kilos de carga útil y volar con un radio de combate superior a 590 millas náuticas con combustible interno y reabastecimiento en vuelo.

En el noreste de Asia, donde la distancia y el tiempo de reacción condicionan el empleo aéreo, esas prestaciones combinan alcance, persistencia y capacidad de penetración. Washington sostiene que el relevo no equivale solo a cambiar un avión por otro, porque introduce una plataforma apta para disputar el espacio aéreo desde una fase temprana de crisis y para sostener ataques de precisión en áreas con defensas densas.
Datos del F-35A que definen el relevo operativo en Misawa
- Puede alcanzar Mach 1,6 y operar por encima de los 15.000 metros.
- Transporta cerca de 8.165 kilos de carga útil.
- Su radio de combate supera las 590 millas náuticas con combustible interno.
- En configuración furtiva interna estándar, emplea dos AIM-120C/D AMRAAM y dos bombas JDAM.
Sensores, armas y misiones que amplían el papel operativo en Misawa
Cuando la baja observabilidad resulta prioritaria, el F-35A despega con un cañón interno GAU-22/A de 25 milímetros, dos misiles aire-aire AIM-120C/D AMRAAM y dos bombas JDAM GBU-31 de 2.000 libras o dos GBU-32 de 1.000. Si la misión admite otra configuración, la aeronave usa estaciones externas para ampliar la carga y ajusta el perfil de empleo a penetración inicial, defensa antiaérea, ataque de precisión o salidas de mayor volumen.
Como el salto de capacidad no depende solo de la furtividad, el sistema de combate integra detección, apuntado y guerra electrónica dentro de una sola arquitectura. En ese conjunto figuran el radar AESA AN/APG-81, el Sistema de Apertura Distribuida AN/AAQ-37, el Sistema de Apuntado Electro-Óptico AN/AAQ-40, el sistema AN/ASQ-239 y la arquitectura AN/ASQ-242, que entrega una imagen táctica unificada para detectar, clasificar, seguir y compartir datos sobre amenazas.

Debido a la misión histórica del 13º Escuadrón de Caza en la supresión de defensas antiaéreas enemigas dentro de las Fuerzas Aéreas del Pacífico, la Fuerza Aérea subrayó que el F-35 fue concebido desde el origen para ese papel. La cadena operativa que describe incluye detección pasiva de emisores, geolocalización precisa, gestión fusionada de amenazas, penetración con mayor supervivencia y ataque directo o guiado de otras plataformas.
En una sola salida, la fuerza basada en Misawa puede asumir contraaéreo ofensivo y defensivo, ataque de precisión, supresión o destrucción de defensas antiaéreas enemigas y tareas de detección con perfil de reconocimiento. Además, el avión puede coordinar formaciones aliadas dentro de un mismo paquete de combate. Esa lógica ya tuvo pruebas en 2025, cuando ejercicios en Misawa evaluaron empleo ágil, comunicaciones degradadas, resiliencia logística y dispersión rápida de fuerzas.
Misawa gana peso bilateral ante el entorno de seguridad regional
Como Misawa es la única instalación aérea de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón operada de forma conjunta con Estados Unidos, el despliegue gana un valor bilateral inmediato. La base ya alberga F-35A japoneses, hecho que abre oportunidades para tácticas comunes, sostenimiento compartido e integración más rápida entre ambas fuerzas. En 2025, personal estadounidense y japonés ya probó procedimientos de reabastecimiento y apoyo entre plataformas para validar ese ecosistema común.
Ante el entorno de seguridad descrito por Tokio, la decisión también busca responder a una actividad militar china más rutinaria y potencialmente más intensa en el mar de China Oriental, el océano Pacífico y el mar de Japón. Japón añade a ese panorama el avance de las capacidades balísticas e hipersónicas de Corea del Norte y la mayor dificultad para defender el país solo con las capas actuales de defensa antimisiles.

Desde el norte de Japón, la presencia de cazas furtivos ofrece a Washington y Tokio una capacidad de primera ola para disputar el espacio aéreo, localizar y suprimir arquitecturas de lanzamiento y amenazar objetivos muy defendidos antes de la llegada de refuerzos mayores. Esa posición refuerza la utilidad de Misawa dentro del noreste asiático, donde el tiempo de respuesta y la profundidad operativa condicionan cualquier plan de empleo aéreo.
Dentro de una modernización más amplia del ala, la Fuerza Aérea incluye infraestructura, diagnósticos, formación y preparación de sostenimiento para que el 13º Escuadrón de Generación de Caza sostenga salidas de quinta generación desde el primer día. Así, el relevo deja de ser una simple sustitución de flota y pasa a una postura capaz de abrir corredores para fuerzas conjuntas, proteger maniobras terrestres y marítimas e imponer costes desde las primeras horas de una crisis.
