El Reino Unido convocará esta semana a unos 35 países para discutir cómo reabrir el estrecho de Ormuz, interrumpido por la guerra en Oriente Medio, según anunció el primer ministro británico, Keir Starmer, en una conferencia de prensa en Downing Street.
La secretaria de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, encabezará las conversaciones, cuya fecha no fue precisada. Según explicó Starmer, el objetivo será “evaluar todas las medidas diplomáticas y políticas viables que podamos tomar para restaurar la libertad de navegación, garantizar la seguridad de los buques y marineros atrapados y reanudar el movimiento de productos vitales”.
El jefe del Gobierno británico añadió que, una vez terminada esa cita, Londres reunirá también a responsables militares. “Tras esa reunión, también convocaremos a nuestros planificadores militares para ver cómo podemos coordinar nuestras capacidades y hacer que el estrecho sea accesible y seguro una vez que hayan cesado los combates”, dijo.
Starmer indicó que en las discusiones participarán países que suscribieron recientemente una declaración en la que expresaron su disposición “a contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro a través del estrecho de Ormuz”. Entre esos firmantes mencionó a Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Países Bajos. Aun así, advirtió sobre la dificultad del escenario: “Debo ser sincero con la gente en esto. Esto (la reapertura) no será fácil”.
En paralelo, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, informó que su país acordó con Francia mantener una estrecha coordinación para impulsar el fin de la guerra con Irán y facilitar la reapertura de Ormuz. El anuncio se produjo después de su encuentro en Tokio con el presidente francés, Emmanuel Macron, centrado en los vínculos de seguridad y la cooperación industrial.
“Debido a que la situación internacional es tan desafiante, creo que tiene gran importancia que los líderes de Japón y Francia profundicen sus lazos personales y fortalezcan aún más nuestra cooperación”, afirmó Takaichi tras la reunión. Macron, por su parte, sostuvo que comparte la posición de la mandataria japonesa sobre la necesidad de restablecer la libertad de navegación en el estrecho.
Japón, que obtiene habitualmente alrededor del 90 % de su petróleo de Oriente Medio, ya empezó a utilizar sus reservas para contener el impacto económico del cierre. Tokio también dejó abierta la posibilidad de estudiar el envío de dragaminas, aunque cualquier participación quedaría condicionada por los límites que impone su constitución pacifista.
Irán mantiene prácticamente cerrado el estrecho desde los ataques estadounidenses-israelíes que desencadenaron la guerra el 28 de febrero. La interrupción de esa vía estratégica provocó una fuerte suba de los precios mundiales del petróleo y el gas. En tiempos de paz, por Ormuz transita una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo.
