Un ataque israelí lanzado durante la noche en Beirut mató a Hajj Yusuf Ismail Jashem, comandante del Frente Sur de Hezbolá y responsable de la actividad militar del grupo terrorista en el sur del Líbano, en la frontera con Israel. La operación se produjo mientras Israel mantenía su ofensiva en territorio libanés y Hezbolá continuaba disparando contra Israel.
Jashem había asumido el mando del Frente Sur en septiembre de 2024, tras la muerte de Ali Karaki en el ataque israelí en el que también murió el jefe de Hezbolá, Hassan Nasrallah. El ejército israelí lo describió como una figura central en la coordinación de miles de ataques contra civiles y tropas israelíes. Con su muerte, quedó eliminado el dirigente de mayor rango de Hezbolá desde que se intensificaron las hostilidades en el marco de la guerra en curso con Irán.
Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron además de un ataque separado en el área de Beirut contra “otro terrorista senior”, aunque no dieron más detalles sobre ese objetivo.
Durante la misma noche, la Fuerza Aérea israelí bombardeó dos casas de cambio en Beirut: Boa Chance, propiedad de Hussein Ibrahim, y Trade Point International, propiedad de Mohamad Noureddine. Según las FDI, ambos negocios eran utilizados para financiar a Hezbolá.
Las autoridades libanesas reportaron un balance más amplio de víctimas por los bombardeos nocturnos. Indicaron que al menos siete personas murieron y 21 resultaron heridas en ataques contra los suburbios meridionales de Beirut, bastión de Hezbolá, y zonas situadas justo al sur de la capital. Medios estatales libaneses señalaron que algunos proyectiles impactaron vehículos y otros alcanzaron distritos que habían quedado en gran parte vacíos tras repetidas advertencias de evacuación.

En paralelo, Hezbolá mantuvo el lanzamiento de cohetes contra Israel el miércoles, antes de la festividad de Pascua. Uno de esos ataques alcanzó Kiryat Shmona, en el norte del país, dañó una vivienda e hirió levemente a un hombre de 61 años. Otras personas fueron atendidas por conmoción.
Israel, por su parte, siguió golpeando infraestructura de Hezbolá en el sur del Líbano. El ejército dijo el martes por la noche que atacó varios lanzacohetes empleados en una salva disparada esa misma tarde contra el norte israelí.
En total, unos 45 cohetes fueron lanzados hacia el norte de Israel, activando sirenas hasta zonas tan al sur como Haifa. La mayoría fue interceptada o cayó en áreas abiertas, aunque uno impactó en una localidad de la Galilea Occidental y dejó tres heridos leves.
El martes por la noche, el portavoz militar israelí, el brigadier general Effie Defrin, aseguró que la Fuerza Aérea había alcanzado más de 2.500 objetivos en el Líbano y matado a unos 900 operativos de Hezbolá desde que el grupo terrorista respaldado por Teherán se sumó el 2 de marzo a Irán en su guerra contra Israel y Estados Unidos.
Según Defrin, la ofensiva terrestre israelí en el sur libanés estaba “empujando al enemigo hacia el norte y alejando la amenaza de las comunidades”.
En medio de los combates, Hezbolá derribó el miércoles un dron de la Fuerza Aérea israelí sobre el sur del Líbano con un misil tierra-aire. Las FDI señalaron que el aparato operaba en apoyo de las tropas terrestres y que no existía preocupación por una filtración de información sensible.
בסגירות מעגל מהירות: צה"ל תקף משגרים מהם נורו הרקטות לעבר שטח מדינת ישראל בירי האחרון מלבנון
— צבא ההגנה לישראל (@idfonline) March 31, 2026
צה"ל תקף לפני זמן קצר משגרים בדרום לבנון מהם נורו הרקטות בירי האחרון לעבר שטח מדינת ישראל.
גם כעת צה"ל ממשיך לאתר ולתקוף משגרים נוספים pic.twitter.com/nRGJSPBoUf
También el miércoles, el ejército libanés afirmó que se había retirado en gran medida de algunas localidades fronterizas, mientras las tropas israelíes seguían avanzando en su invasión terrestre. Israel ha declarado que la franja del sur del Líbano hasta el río Litani será una “zona de seguridad” en su guerra contra el grupo terrorista y que sus residentes no podrán regresar hasta nuevo aviso.
En un comunicado, el ejército libanés explicó que sus fuerzas tuvieron que reposicionarse para evitar quedar dispersas y aisladas de las líneas de apoyo. Añadió que la retirada se había producido de forma gradual en un puñado de localidades fronterizas.
Los habitantes que permanecen en las comunidades cristianas de Rmeich y Ain Ebel pidieron al ejército y a las autoridades libanesas que no se retiren. La institución militar aseguró que mantendrá soldados en esas dos localidades.
Más de un millón de personas han sido desplazadas en el último mes en el Líbano por las operaciones de las FDI. El Ministerio de Salud libanés informó el miércoles que, desde que se reanudó la guerra, los ataques han matado a 1.318 personas en el país. El balance oficial incluye 91 mujeres, 125 niños y 53 trabajadores de la salud, además de 3.935 heridos.