Baréin volvió a chocar este miércoles con la falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre una resolución que autorice “todos los medios necesarios” para proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, en medio del cierre efectivo del paso por parte de Irán y de una crisis que ha desatado la mayor interrupción del suministro energético registrada hasta ahora.
El país del Golfo, que ocupa en abril la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad, distribuyó una nueva versión del proyecto de resolución en la que retiró una referencia explícita previa a la aplicación vinculante, con la intención de reducir las objeciones planteadas por otros miembros, especialmente Rusia y China.
Pese a ese cambio, la iniciativa volvió a encontrar resistencia. Un diplomático de la ONU indicó que China, Rusia y Francia formularon reparos al nuevo texto antes de que pudiera avanzar al mediodía bajo el procedimiento de “silencio”, mecanismo por el que una resolución se considera aceptada si ningún miembro presenta objeciones.
El embajador de Baréin ante Naciones Unidas, Jamal Fares Alrowaiei, reconoció que el borrador aún necesita “mucho trabajo”.
Mientras persisten las diferencias en el Consejo, las potencias occidentales y del Golfo siguen sin un plan concreto para reabrir el estrecho, cerrado de hecho desde el inicio de la guerra hace un mes. La interrupción ha disparado los precios de la energía en un corredor estratégico por el que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo.
“Hay comunicaciones y discusiones en curso con los miembros del Consejo para lograr una convergencia de opiniones y encontrar un proyecto que pueda obtener consenso, para que pueda ser adoptado pronto”, dijo Alrowaiei.