El primer obús K9 para Rumanía ya está listo en Corea del Sur y abre un programa de entregas, ensamblaje local y renovación artillera.
El primer lote fija el arranque del programa rumano de artillería
Con la unidad completada el 30 de marzo de 2026 en la planta de Hanwha Aerospace, las Fuerzas Terrestres de Rumanía encaran la entrega de su primer obús autopropulsado K9 Tunetul de 155 mm. La pieza salió de la línea de producción en Corea del Sur como la primera fabricada bajo el contrato firmado en julio de 2024, dentro del plan con el que Bucarest busca renovar su artillería de campaña.
Dentro del tramo inicial del programa, el K9 Tunetul integra un primer lote de 18 obuses K9 y 12 vehículos de reabastecimiento K10 que deben llegar a lo largo de 2026. Ese paquete funcionará además como referencia para la producción posterior en territorio rumano, ya que el calendario prevé trasladar el ensamblaje al país a partir de 2027, una vez que concluya la fase inicial de entregas.
Al pasar de la fase contractual a la producción física en menos de dos años, Rumanía acompasa su transición hacia sistemas ajustados a los estándares de la OTAN en calibre, alcance y doctrina de empleo. El programa apunta a sustituir los obuses de 152 mm de origen soviético y otros sistemas más antiguos de 155 mm que todavía siguen en servicio dentro de la estructura de artillería del país.

Bajo un acuerdo valuado entre 920 millones y $1.000 millones, Rumanía contrató 54 obuses autopropulsados K9 y 36 vehículos K10 de reabastecimiento de munición. El material se distribuirá en tres conjuntos equivalentes a batallones de artillería, cada uno con 18 obuses y 12 vehículos de apoyo logístico, con plazos de entrega fijados a 30, 40 y 60 meses desde la entrada en vigor del contrato.
Cifras clave del contrato y del primer tramo de entregas
- El primer lote reúne 18 obuses K9 y 12 vehículos K10 con entregas previstas a lo largo de 2026.
- El contrato total abarca 54 obuses K9 y 36 vehículos K10 distribuidos en tres batallones de artillería.
- Cada batallón incorpora 18 obuses, 12 vehículos de apoyo logístico y equipos adicionales de observación y recuperación.
- El paquete suma 18.000 proyectiles de 155 mm en versiones de alto explosivo, humo, iluminación y entrenamiento inerte.
El contrato organiza tres batallones y asegura apoyo logístico inicial
Junto a los obuses y a los vehículos de munición, cada uno de los tres batallones incorpora nueve vehículos de observación de artillería, tres sistemas de detección acústica, tres vehículos de recuperación para equipos dañados y una estación meteorológica. El paquete añade además 18.000 proyectiles de 155 mm, y la mayor parte de esa munición queda vinculada al primer tramo de entregas para asegurar capacidad operativa inmediata con los sistemas principales.
Después de la recepción del primer lote, el plan prevé iniciar el ensamblaje local en 2027 en la planta de Petrești. El calendario total se extiende durante cinco años y da margen a la formación de personal, a la terminación de la infraestructura y a la integración progresiva de proveedores nacionales, al tiempo que las Fuerzas Terrestres retiran los sistemas más antiguos sin abrir vacíos de capacidad en sus unidades de artillería.

Sobre una plataforma de orugas de unas 47 toneladas, el K9 monta un cañón de 155 mm y 52 calibres compatible con munición estándar de la OTAN. El sistema puede batir objetivos a más de 40 kilómetros y ampliar ese alcance con proyectiles asistidos por cohete como el K315. En ráfaga dispara tres proyectiles en 15 segundos y mantiene una cadencia de entre seis y ocho disparos por minuto.
En misiones de impacto simultáneo con múltiples proyectiles, el K9 combina alcance con movilidad y reduce su exposición al fuego de contrabatería gracias a maniobras de “dispara y muévete”. El vehículo alcanza velocidades de hasta 67 km/h, entró en servicio en 1999 y hoy opera en al menos 10 países. La producción acumulada supera las 1.800 unidades, según los datos citados para este programa de adquisición rumano.
El K9 y el K10 combinan alcance, movilidad e industria local rumana
Con un chasis similar al del obús, el vehículo K10 fue concebido para operar junto a las baterías K9 y sostener el ritmo de fuego. Cada unidad puede transportar 104 proyectiles de 155 mm y 504 cargas de propelente. Su sistema automatizado transfiere hasta 12 proyectiles por minuto al obús bajo protección blindada, y un ciclo completo de transferencia puede completarse en unos 37 minutos según las condiciones operativas.
Mientras avanza la recepción del material, la participación industrial rumana se concentrará en el Centro de Excelencia de Vehículos Blindados de Hanwha en Petrești, dentro del condado de Dâmbovița. El complejo se construye como el primer sitio de producción europeo de la empresa, ocupará unos 181.055 metros cuadrados e incluirá líneas de ensamblaje, infraestructura de pruebas y validación, una pista de 1.751 metros y laboratorios de investigación y desarrollo.

Con ese complejo como base, Hanwha prevé apoyar el ensamblaje, la integración, el mantenimiento y la gestión del ciclo de vida de los K9 y K10. El objetivo industrial apunta a un 80 por ciento de localización con la participación de más de 30 empresas rumanas en la cadena de suministro. El proyecto también contempla hasta 2.000 empleos directos e indirectos y se presenta como plataforma para futuros programas terrestres.
Por la escala del contrato y por el cambio de capacidad que introduce, esta compra figura entre los mayores esfuerzos de modernización de artillería que Rumanía emprendió desde su ingreso en la OTAN. Con la incorporación del sistema, el país pasa a ser el décimo operador del K9 en el mundo y el sexto dentro de la Alianza, junto con Polonia, Noruega, Finlandia, Estonia y Turquía.